La UE advierte a Georgia: la cercanía con Rusia podría poner en riesgo su proceso de adhesión
Las elecciones parlamentarias celebradas el pasado fin de semana en Georgia han desatado alarmas en Bruselas. Según la oposición, el proceso electoral estuvo lleno de irregularidades y, aunque el partido gobernante, Sueño Georgiano, se proclamó vencedor, las acusaciones de fraude y las críticas de observadores internacionales han puesto en entredicho la transparencia y legitimidad del resultado. El resultado de estas elecciones no solo refuerza la cercanía del gobierno georgiano a Rusia, sino que también ralentiza de forma considerable su proceso de adhesión a la Unión Europea, en el que se ha logrado poco avance desde que Georgia obtuvo el estatus de candidato en 2023.
La Comisión Europea, en su informe anual sobre el estado de la ampliación, ha advertido a Tbilisi de que su alineación política y estratégica con Moscú supone un alejamiento de los principios y valores fundamentales de la UE. La falta de progreso de Georgia en la senda europea contrasta con la situación de Ucrania y Moldavia, países que, a pesar de los desafíos internos y la injerencia rusa, mantienen un compromiso activo con las reformas necesarias para una futura integración al bloque. En un informe de la Comisión Europea, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, advirtió que el compromiso con los valores democráticos y la política exterior de la UE es crucial para quienes buscan ser miembros, particularmente en tiempos de "amenaza existencial" representada por Rusia.
En los últimos meses, Georgia ha dado pasos que, para Bruselas, evidencian su alejamiento de la UE. A diferencia de otros países europeos, Tbilisi se ha negado a adoptar sanciones en respuesta a las acciones de Rusia, Irán y Bielorrusia, y, en cambio, ha incrementado los vuelos directos entre Georgia y varias ciudades rusas. La Comisión Europea señala en su informe que solo el 49% de las decisiones georgianas en política exterior están alineadas con las posiciones de Bruselas, una cifra baja para un país candidato. Esta falta de sintonía preocupa a la UE, que considera que los gestos de cercanía con el Kremlin contradicen los compromisos adquiridos en el proceso de adhesión.
La reciente votación en Georgia se ha convertido en otro factor de preocupación para Bruselas. La oposición, junto con organizaciones de observación internacional, ha denunciado irregularidades en el proceso electoral, acusaciones que también han sido respaldadas por la presidenta de Georgia, Salomé Zurabishvili. Observadores de la UE han señalado que las elecciones no pueden considerarse ni "libres ni justas", lo que empaña aún más la imagen democrática de Georgia y frena su progreso en el camino hacia la integración europea. Esta situación también incrementa las tensiones internas, ya que una gran parte de la población sigue aspirando a una mayor proximidad a Europa.
A diferencia de Georgia, Moldavia y Ucrania han mantenido un rumbo más constante hacia la adhesión, a pesar de la presión y las injerencias rusas. Moldavia, en particular, superó recientemente un referéndum sobre la adhesión a la UE, aunque el resultado fue ajustado y reveló una sociedad dividida, predominó el "Sí" a favor del ingreso al club comunitario. La Comisión Europea, sin embargo, confía en abrir los capítulos de negociación sobre las leyes europeas para estos dos países en 2025, un paso que marca un contraste con el caso georgiano y que refleja el compromiso de Ucrania y Moldavia con las reformas necesarias y los principios europeos.
Josep Borrell enfatizó en la presentación del informe anual que la pertenencia a la UE es una "decisión estratégica" y que: “sencillamente, no puedes mantener los lazos con Rusia o intentar seguir como siempre y esperar que tu país vaya a formar parte de la UE. Es lo uno o lo otro”, advirtió el jefe de la diplomacia europea. Sin embargo, el bloque comunitario ha evitado cerrar de manera definitiva la puerta a Georgia. Según Borrell, Bruselas está ofreciendo a Tbilisi un “camino claro para reanudarlo”, y así retomar su proceso de adhesión, siempre que exista un compromiso tangible de sus líderes políticos con los valores democráticos europeos.
Uno de los principales obstáculos en el proceso de adhesión de Georgia es la legislación controvertida que ha aprobado en los últimos meses. Borrell destacó la necesidad de que el país derogue leyes, como la de influencia extranjera y la de valores familiares, que han sido criticadas por la UE por restringir la libertad de expresión y afectar a los derechos de la sociedad civil. Estas normas, según Bruselas, van en contra de los valores fundamentales de la UE y representan un paso atrás en el compromiso democrático que el país necesita mostrar para avanzar en su camino hacia el bloque.
A pesar de las preocupaciones expresadas por Bruselas, la UE aún ofrece a Georgia la oportunidad de retomar su camino hacia la adhesión. Los líderes europeos esperan que el gobierno georgiano muestre voluntad política para cumplir con los requisitos necesarios y deshaga las políticas que lo están alejando del proyecto europeo. Según Bruselas, el camino hacia la integración no solo implica cumplir con normativas y reformas, sino también abrazar una visión europea que actualmente parece en riesgo. @mundiario