Rusia se ensaña con Ucrania y provoca apagones masivos a las puertas del invierno

Los servicios de rescate en Ucrania buscan supervivientes en Dnipró. / Servicio de Estado de Emergencia de Ucrania
Los últimos bombardeos rusos han provocado apagones de hasta 16 horas en todo el país, pero algunas regiones rusas fronterizas también han sufrido cortes de electricidad y calefacción a causa de la guerra.

La guerra energética entre Rusia y Ucrania está a las puertas de una peligrosa fase. Los ataques masivos de Moscú contra la infraestructura eléctrica ucraniana durante el fin de semana provocaron apagones generalizados y la paralización de buena parte del suministro nacional. Según el operador estatal Ukrenergo, el país afronta cortes de entre ocho y dieciséis horas diarias, después de que la capacidad de generación se redujera “a cero” tras una de las ofensivas más intensas desde el inicio de la invasión.

Las autoridades ucranianas informaron de que, entre el viernes y el sábado, Rusia lanzó más de 450 drones y 45 misiles, muchos de ellos del tipo Shahed de fabricación iraní. Aunque la defensa aérea logró interceptar la mayoría —406 drones y nueve misiles—, el impacto fue devastador para las instalaciones energéticas en Kiev, Poltava, Dnipró, Járkov y Chernígov, donde se reportaron explosiones y daños significativos. Al menos siete personas murieron y decenas resultaron heridas, según cifras oficiales.

La ministra de Energía, Svitlana Hrynchuk, calificó la ofensiva como “una de las más masivas y difíciles de repeler” por el uso de misiles balísticos. “Es complicado recordar un número similar de impactos directos sobre instalaciones energéticas desde el comienzo de la invasión”, afirmó. Kiev y su región se encuentran entre las más afectadas, con interrupciones del servicio que en algunos distritos superan las doce horas continuas.

Las consecuencias se extienden más allá del suministro eléctrico. En varias ciudades, como Kremenchuk y Horishni Plavni, las autoridades recurrieron a generadores para mantener el acceso al agua potable, mientras que hospitales y centros de emergencia priorizan la energía de reserva. La empresa privada DTEK, la mayor del país, informó de “daños graves” en una de sus plantas térmicas, y denunció que ha sufrido más de 210 ataques desde el inicio del conflicto.

El presidente Volodímir Zelenski aseguró que Ucrania trabaja con Estados Unidos para adquirir nuevos sistemas antiaéreos Patriot, y reclamó “una respuesta de sanciones más contundente” contra la industria energética rusa: “Por cada ataque a nuestras infraestructuras, debe haber sanciones que alcancen todo el sector energético de Rusia, sin excepciones”.

Impacto también en Rusia

Mientras Ucrania enfrenta la cuarta temporada invernal bajo amenaza energética, varias regiones rusas fronterizas también sufrieron cortes de electricidad tras ataques con drones atribuidos a Kiev. En Bélgorod, más de 20.000 hogares quedaron sin luz y calefacción tras el impacto de un misil o dron que causó daños graves a una central térmica, según el gobernador Viacheslav Gladkov.

Situaciones similares se registraron en Kursk y Vorónezh, donde incendios en instalaciones eléctricas dejaron a decenas de localidades sin suministro. En esta última ciudad, de más de un millón de habitantes, un ataque provocó un corte temporal de calefacción y apagones parciales. Las autoridades locales aseguraron que varios drones fueron “interferidos electrónicamente” antes de causar un incendio que fue controlado poco después.

El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber destruido o interceptado 44 drones ucranianos en las regiones de Briansk y Rostov, sin mencionar los incidentes en Bélgorod o Vorónezh. Sin embargo, medios locales y canales de Telegram aseguraron que al menos una planta térmica fue alcanzada por completo.

Un invierno de resistencia

Desde hace meses, Moscú ha intensificado su estrategia de ataques contra la infraestructura energética ucraniana, una táctica que busca debilitar la moral civil y las capacidades industriales del país en vísperas del invierno. Kiev, por su parte, ha llevado a cabo ataques de largo alcance contra refinerías y plantas energéticas rusas, con el objetivo de mermar los ingresos del Kremlin por exportaciones de petróleo y gas.

Este cruce de ofensivas ha convertido la energía en un arma central del conflicto, afectando no solo a la población civil, sino también a la estabilidad económica de ambos países. En Ucrania, millones de personas dependen de generadores y reservas de combustible para afrontar el invierno, mientras que en Rusia comienzan a sentirse los efectos de los ataques ucranianos sobre las cadenas de suministro y la infraestructura regional.

Aunque las reparaciones avanzan con rapidez, el gobierno ucraniano ha advertido de que los cortes de luz continuarán durante semanas. Ukrenergo asegura que la red se encuentra “bajo una presión sin precedentes” y que parte del sistema ha tenido que ser redirigido a regiones menos afectadas.

A medida que la temperatura desciende, la población ucraniana se prepara para un invierno más incierto que los anteriores gracias a la ralentización de la ayuda occidental. Las sirenas antiaéreas y los apagones se han convertido nuevamente en parte del día a día, mientras el país intenta mantener su red eléctrica en pie frente a una ofensiva que, esta vez, también ha dejado a oscuras a parte de Rusia. @mundiario