Trump redefine el orden mundial y la posición de EE UU en el escenario global

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / RR SS.
La salida de la OMS, el Acuerdo de París y otros puntos estratégicos en las relaciones internacionales allanan el camino para que China aumente su influencia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha iniciado su segundo mandato con una serie de órdenes ejecutivas que marcan un giro radical en la política exterior del país. En sus primeras 24 horas en el cargo, Trump anunció la retirada de Washington del Acuerdo de París sobre cambio climático, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del pacto fiscal de la OCDE para gravar a las grandes multinacionales. Estas decisiones refuerzan una postura más aislacionista, pero también podrían debilitar la influencia global de EE UU, dejando espacio para que potencias rivales, como China, asuman un papel más destacado.

Trump justificó estas decisiones argumentando un trato injusto hacia Estados Unidos y acusó a instituciones como la OMS de estar sometidas a la influencia de China. “Estados Unidos no saboteará nuestras propias industrias mientras China contamina con impunidad”, declaró el presidente al firmar su orden ejecutiva para abandonar los acuerdos climáticos. Este decreto también elimina el Plan de Financiación Internacional de EE UU para el Clima, valorado en 10.000 millones de dólares anuales.

La retirada del Acuerdo de París supone un golpe significativo para la lucha global contra el cambio climático. Según Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU para el cambio climático, esta decisión no solo debilita los esfuerzos climáticos internacionales, sino que también amenaza los beneficios económicos asociados a las energías limpias, un sector en auge que genera millones de empleos y representa oportunidades económicas masivas.

El giro de Trump hacia la promoción del gas y el petróleo, junto con la eliminación de subsidios a turbinas eólicas y vehículos eléctricos, podría frenar el avance de EE UU en el sector de las tecnologías limpias. Li Shuo, experto del Instituto de Política de la Asociación para Asia, advierte que esta política arriesga dejar a EE UU rezagado frente a competidores como China, líder en la producción de vehículos eléctricos y energías renovables. “Negar la compatibilidad entre competitividad económica y acción climática es un error que puede costar caro a Estados Unidos”, señaló.

La salida de EE UU de la OMS, que podría completarse en 12 meses, pone en peligro una amplia gama de programas de salud global. Washington, que aporta el 18 % del presupuesto de la organización, justificó su decisión acusando al organismo de ser influenciado políticamente por China y de realizar un uso ineficiente de los recursos.

La OMS, con sede en Ginebra, ha reaccionado apelando al diálogo para mantener la cooperación con EE UU mientras China ha aprovechado para mostrar su respaldo al organismo, enfatizando su papel clave en la gobernanza mundial de la salud. Este movimiento podría fortalecer la influencia de Pekín en la institución y debilitar la capacidad de Washington para liderar en temas de salud global.

Trump no solo ha retirado a EE UU de organismos clave, sino que también ha planteado reevaluar sus aportaciones a la ONU y otras entidades multilaterales. Elise Stefanik, su candidata a embajadora ante la ONU, declaró en su audiencia de confirmación que buscará contrarrestar la influencia de China en el organismo, pero también prometió revisar los fondos que Washington destina a la institución.

La administración republicana combina este desdén hacia el multilateralismo con una visión transaccional de las relaciones internacionales. Trump reiteró su interés en expandir el territorio estadounidense, mencionando la recuperación del canal de Panamá y la posible anexión de Groenlandia, propuestas que han generado inquietud entre aliados y socios estratégicos.

Al alejarse de los compromisos multilaterales, Estados Unidos podría perder capacidad de influencia en decisiones de importancia global. Según analistas, estas decisiones reflejan no solo un replanteamiento de prioridades, sino también un enfoque que prioriza el beneficio inmediato para EE UU en detrimento de su papel como líder global.

“Ellos nos necesitan mucho más de lo que nosotros a ellos. Nosotros no les necesitamos. Todo el mundo nos necesita”, declaró Trump sobre América Latina, y en específico Brasil, al firmar las órdenes ejecutivas. Este mensaje subraya una visión nacionalista y aislacionista que redefine las relaciones internacionales en un contexto de creciente competencia global.

Con estas decisiones, Trump no solo plantea un desafío a las instituciones internacionales, sino que también pone a prueba la capacidad de Estados Unidos para adaptarse a un mundo interconectado y las consecuencias de ceder terreno a rivales como China en el liderazgo global. @mundiario