La salud de Bolsonaro se agrava en plena cuenta atrás para su juicio por intento de golpe de Estado
El expresidente de Brasil enfrenta un deterioro clínico mientras permanece en cuidados intensivos a pocos meses de su juicio por una presunta conspiración golpista para desconocer los resultados de las elecciones de 2022.
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil entre 2019 y 2022, se encuentra en una situación médica delicada. A sus 70 años, el exmandatario ha sufrido un "empeoramiento clínico" durante su estancia en la unidad de cuidados intensivos del hospital DF Star en Brasilia, donde permanece internado desde hace más de diez días tras una compleja cirugía abdominal. Esta evolución médica se produce en paralelo a la activación formal del proceso judicial que lo señala como presunto líder de una conspiración para revertir el resultado electoral de 2022, en la que resultó reelegido Luiz Inácio Lula da Silva.
El parte médico más reciente, citado por el diario O Globo, informa de un aumento de la presión arterial y un deterioro en los análisis hepáticos, por lo que se le están realizando nuevas pruebas de imagen. La intervención quirúrgica del 13 de abril duró 12 horas e incluyó la extirpación de adherencias intestinales y la reconstrucción de la pared abdominal, en lo que ha sido calificado por sus médicos como una operación “extremadamente compleja”. La dolencia se remonta al atentado que sufrió en 2018 durante su campaña presidencial, cuyos efectos ha tenido que tratar quirúrgicamente en seis ocasiones.
Mientras Bolsonaro continúa en la UCI, el Supremo Tribunal Federal de Brasil ha decidido avanzar en el caso judicial que lo involucra. Una funcionaria judicial acudió el miércoles al hospital para entregarle en persona la notificación que lo emplaza a presentar su defensa en un plazo de cinco días. Aunque inicialmente se había aplazado este paso por motivos médicos, el hecho de que Bolsonaro realizara una retransmisión en directo desde su habitación durante dos horas, acompañado de sus hijos y del expiloto Nelson Piquet, llevó al tribunal a concluir que estaba en condiciones de ser notificado.
Durante dicha transmisión, el expresidente mostró irritación ante la funcionaria judicial, preguntando “¿es usted consciente de que estoy en la UCI?”, en una escena que se ha convertido en objeto de análisis y debate en medios y redes sociales. A pesar de su estado, Bolsonaro ha mantenido una actividad constante en redes, publicando vídeos en los que se le ve haciendo ejercicios de fisioterapia bajo supervisión médica.
Un contexto judicial sin precedentes en la historia de Brasil
El expresidente ultraderechista está imputado por cinco delitos, entre ellos intento de abolición del Estado de derecho, lo que podría acarrear penas que superan los 40 años de prisión. El proceso también alcanza a varios de sus colaboradores más próximos durante su presidencia, incluidos cuatro generales de alto rango. Se trata de la primera vez en la historia democrática brasileña que militares de tal nivel enfrentan acusaciones de participar en un intento de golpe de Estado.
El alto tribunal deberá determinar si existió una estructura organizada para desconocer el resultado de las elecciones de 2022 y, en caso afirmativo, cuál fue el grado de implicación del entonces jefe del Estado. En ese marco, la figura de Bolsonaro es central, tanto por su rol como líder político como por las acciones que presuntamente habría alentado o permitido durante el periodo de transición presidencial.
El último informe médico indica que Bolsonaro continúa en ayuno oral, recibiendo nutrición parenteral y sometido a fisioterapia motora y medidas preventivas contra la trombosis. No se permite la visita de personas ajenas al equipo sanitario y no hay fecha estimada para el alta. La evolución de su salud será clave para definir los tiempos del proceso penal, aunque de momento el tribunal ha dado señales claras de que no detendrá el avance de la causa por motivos clínicos, al menos mientras el expresidente se mantenga comunicativo y activo desde el hospital. @mundiario