Los republicanos se hacen con el Senado y aspiran a controlar todo el Congreso de EE UU
El control del Congreso de EE UU se ha convertido en un elemento clave para determinar la capacidad de maniobra del próximo presidente, aunque la atención pública se centre en las elecciones presidenciales. Los resultados definitivos de las elecciones a la Cámara de Representantes podrían tardar varios días o semanas en definirse, mientras que los republicanos ya han asegurado el control del Senado, logrando 51 de los 100 escaños. La mayoría en la Cámara Baja aún está en juego, pero el Partido Republicano, liderado por Donald Trump, confía en retener su control, consolidando su poderío legislativo.
En esta elección se renovaron 34 de los 100 escaños en la Cámara Alta, que tienen un mandato de seis años y se actualizan por tercios cada dos años. Antes de estos comicios, los demócratas tenían una estrecha mayoría con 51 senadores (incluidos independientes), frente a los 49 escaños republicanos. La renovación de escaños ha afectado a los puestos ocupados desde 2018, cuando los republicanos fueron castigados electoralmente en las legislativas de mitad de mandato durante el Gobierno de Trump. Así, de los 34 escaños en disputa, 23 estaban en manos de demócratas y sus aliados, mientras que solo 11 pertenecían a los republicanos.
En este contexto, los republicanos lograron conquistar tres asientos demócratas en estados con mayoría de votantes republicanos. El republicano Jim Justice se alzó con el escaño de Virginia Occidental, donde el senador demócrata Joe Manchin decidió no presentarse a la reelección. En Ohio, el candidato republicano de origen colombiano Bernie Moreno derrotó al senador demócrata Sherrod Brown, y en Montana, Tim Sheehy consiguió el escaño frente al demócrata Jon Tester. Sin embargo, la contienda sigue abierta en Nebraska, donde el independiente Dan Osborn está muy cerca de la republicana Deb Fischer.
Por otro lado, los demócratas enfrentan la posibilidad de perder otros cinco escaños en estados clave conocidos como “bisagra”, que en ocasiones se inclinan por uno u otro partido, dependiendo del contexto electoral. Estos estados incluyen Pensilvania, Míchigan, Wisconsin, Arizona y Nevada, todos decisivos en las elecciones presidenciales. Aunque la mayoría de los escaños demócratas en estas regiones están en riesgo, el demócrata Rubén Gallego parece llevar una ventaja sobre la republicana Kari Lake en Arizona. Los pronósticos apuntan a que los republicanos podrían obtener entre 51 y 55 senadores de los 100, consolidando así su mayoría.
A diferencia de los demócratas, los republicanos no enfrentaban escaños en territorios tradicionalmente demócratas. Rick Scott mantuvo con facilidad su escaño en Florida, con una base de votantes fundamentalmente de cubanos y venezolanos exiliados, y era uno de los principales objetivos demócratas, mientras que el también conservador Ted Cruz retuvo su puesto al imponerse sobre Collin Alred en Texas, por lo que el Partido Republicano retuvo puestos claves en sus feudos.
La Cámara de Representantes en suspense
Además del Senado, las elecciones de este martes también implican la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, la cual se renueva en su totalidad cada dos años. Hasta ahora, la Cámara Baja ha estado bajo control republicano, aunque con una ajustada mayoría. Si bien muchos escaños tienen un resultado predecible debido a su orientación política, la competencia se centra en aproximadamente 70 distritos, considerados “distritos competitivos”. En estados como California, los procedimientos de recuento y el voto por correo pueden retrasar el escrutinio definitivo, prolongando la espera por varios días o semanas.
El optimismo entre los republicanos se debe en parte a los resultados preliminares de las legislativas y a una buena proyección para Donald Trump en el voto popular presidencial, lo que aumenta sus expectativas de mantener la mayoría en la Cámara Baja. Si el expresidente lograra regresar a la Casa Blanca, este control del Congreso le permitiría llevar adelante varias de sus propuestas, como las reformas fiscales y migratorias que ha prometido. Además, el Senado, bajo control republicano, jugaría un papel crucial en la ratificación de sus nombramientos, facilitando la implementación de su agenda.
Los resultados preliminares muestran una sólida ventaja para los republicanos en el Senado, mientras que el control de la Cámara de Representantes sigue siendo incierto. La capacidad del próximo presidente para cumplir sus compromisos dependerá en gran medida de estos resultados, que, por ahora, parecen inclinarse hacia una consolidación del poder republicano en el Congreso, configurando un entorno legislativo favorable a sus políticas para el próximo mandato. @mundiario