El Gobierno provisional de Siria busca tranquilizar a Occidente frente a la incertidumbre

Reunión de la Coalición Nacional Siria y representantes de las universidades sirias. /@hadialbahra
El líder de los islamistas del HTS afirmó que “los gobiernos extranjeros no deben preocuparse” por la situación del país en plena transición del poder tras el derrocamiento del régimen de Asad.

Mientras el mundo celebra el fin de la dictadura de Bachar el Asad, Siria permanece fragmentada y bajo el control de diversas facciones rebeldes, lideradas en su mayoría por el grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS). El líder de esta coalición, Ahmad al Shara, conocido también por su nombre de guerra Abu Mohamed al Julani, afirmó este miércoles que “los gobiernos extranjeros no deben preocuparse” por la situación en Siria tras el cambio de poder.

Sin embargo, la aparente estabilidad esconde una situación extremadamente volátil. El nuevo Gobierno provisional, encabezado por Mohamed al Bashir, enfrenta enormes desafíos: una crisis humanitaria en expansión y tensiones con Turquía. La afluencia masiva de refugiados complica aún más el escenario de estabilidad en el país.

El líder de la HTS (Organización de Liberación del Levante, en español), realizó estas declaraciones después de que la coalición de insurgentes decidiera encargar el Gobierno provisional a Al Bashir, un ingeniero tecnócrata que desde enero ostentaba el cargo de presidente del Gobierno de Salvación Nacional ―el brazo político del HTS que controla el bastión opositor de Idlib, en el norte del país― y en el que ha dominado el corte islamista. El propio Al Bashir aseguró que la transición estaba siendo fluida y ordenada, y que será la cabeza del Ejecutivo sirio durante los próximos tres meses cuando se espera la redacción de una nueva Constitución.

La gente está agotada de la guerra, por lo tanto, el país no está preparado para entrar en una guerra nueva. El temor era de la presencia del régimen de El Asad, actualmente ha caído y el país se dirige hacia el desarrollo, la reconstrucción y la estabilidad”, aseguró Al Julani según la televisión estatal siria, ahora en manos de los insurgentes que derrocaron al régimen de Asad.

El líder de las HTS, herederos del Frente al Nusra ―exfilial siria de Al Qaeda―ha reiterado en numerosas ocasiones, desde la marcha de Asad con su familia a Rusia, que el nuevo Gobierno respetará los derechos humanos y a las minorías étnicas y religiosas en Siria. Pero Occidente mantiene sus reservas.

Inestabilidad en otras regiones del país

La crisis no se limita a la población civil. Las fuerzas kurdas, que administran la región, deben lidiar con las amenazas constantes del Estado Islámico (ISIS). En las afueras de Raqa, antigua capital del califato, dos presuntos yihadistas fueron abatidos en un ataque reciente a un puesto de control. Las “células durmientes” del ISIS están incrementando su actividad, según informan oficiales de seguridad en la zona. Estos ataques recuerdan los peores momentos de la ocupación yihadista en Siria e Irak.

Además de los conflictos armados, la región enfrenta una severa crisis económica. La inflación ha disparado el valor de los billetes locales hasta el punto de que cambiar 100 dólares equivale a recibir siete grandes fardos de billetes de 2.000 libras sirias.

Mientras Siria intenta redefinir su futuro político, los problemas históricos del país como los conflictos étnicos, presencia de grupos armados y la crisis humanitaria siguen sin una solución clara. @mundiario