El Partido Socialista rompe con la izquierda y evita la caída del Gobierno de Francia

Oliver Faure, líder del Partido Socialista de Francia. / RR.SS
El primer ministro activó por primera vez un artículo de la Constitución para aprobar los presupuestos por decreto, lo que abre la puerta a que el NFP y la ultraderecha presenten hasta cuatro mociones de censura.

El Partido Socialista (PS) de Francia ha decidido este lunes no respaldar la moción de censura contra el Gobierno de François Bayrou, una decisión que rompe la unidad del Nuevo Frente Popular (NFP) y garantiza la estabilidad del Ejecutivo. Tras semanas de negociaciones y en un contexto de tensión dentro de la izquierda francesa, la dirección socialista ha optado por desmarcarse de sus aliados en el Parlamento, facilitando la aprobación del presupuesto y alejando la posibilidad de una crisis institucional.

La ruptura con el NFP ha sido confirmada por el líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, quien ha criticado abiertamente la decisión del PS. “El voto de no censura por parte del PS confirma su alineamiento con el Gobierno de Bayrou. Por ahora, sin participación en él. El NFP tiene ya un partido menos. Tendremos que verificar quién permanece en él y cómo funcionará”, escribió en redes sociales el líder de la extrema izquierda, dando por terminada la complicada relación entre ambas formaciones.

Con la salida del PS del bloque de izquierdas, el Gobierno de Bayrou gana margen de maniobra en la Asamblea Nacional. Hasta ahora, la alianza de socialistas, ecologistas, comunistas y LFI era el principal bloque opositor. Sin embargo, la decisión socialista permite al Ejecutivo negociar por separado con distintos sectores progresistas, debilitando la capacidad de presión del NFP en el Parlamento.

Bayrou, por su parte, ha defendido su estrategia y ha recordado que, desde su llegada a Matignon, ha buscado la estabilidad institucional. En un discurso en la Asamblea Nacional, activó por primera vez el artículo 49.3 de la Constitución, un mecanismo que permite la aprobación del presupuesto sin necesidad de votación parlamentaria. “Por primera vez desde la fundación de la V República, nuestro país sigue sin presupuesto el 1 de febrero”, lamentó el primer ministro, señalando que la urgencia de la situación requiere de decisiones firmes.

Los socialistas preparan su propia moción de censura

Los socialistas justifican su postura alegando que han conseguido importantes concesiones presupuestarias, valoradas en 5.000 millones de euros, en materia de sanidad, educación, ecología y energía. Sin embargo, esta apuesta por la estabilidad también supone un riesgo político, ya que aleja al PS de su base electoral tradicional y lo acerca al oficialismo.

Mientras tanto, LFI ha anunciado que seguirá adelante con la moción de censura contra Bayrou. Sin embargo, sin el respaldo de los 66 diputados socialistas, el éxito de la iniciativa es incierto. La gran duda ahora es si Reagrupamiento Nacional (RN), el partido de extrema derecha de Marine Le Pen, decidirá apoyar la moción.

A pesar de no sumarse a la censura, el PS ha decidido presentar una moción propia contra el primer ministro, basada en su discurso sobre la “sensación de desbordamiento” migratorio. Aunque esta iniciativa tiene pocas posibilidades de prosperar, busca marcar distancias con el Ejecutivo en un tema particularmente sensible para la opinión pública.

El ex primer ministro socialista Lionel Jospin y la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, se han mostrado en contra de apoyar la moción de censura impulsada por LFI. Jospin advirtió que su aprobación dejaría al país sin dirección en un momento de crisis económica.

La decisión socialista marca un punto de inflexión en la política francesa. La izquierda queda dividida, el Gobierno de Bayrou gana estabilidad y el debate sobre el futuro del NFP se intensifica. Con una legislatura todavía abierta, la reorganización de fuerzas en el Parlamento definirá el rumbo político de Francia en los próximos meses. @mundiario