Moldavia se acerca a la UE y se aleja de Rusia tras la victoria europeísta en un histórico referéndum
Moldavia, una pequeña exrepública soviética situada entre la Ucrania invadida por Rusia y su país hermano Rumanía, ha dado un paso crucial hacia su integración en la Unión Europea tras la victoria de la opción europeísta en el referéndum de este domingo. Con un resultado ajustado, el 50,39 % de los votantes se decantaron por incluir en la Constitución del país el compromiso de adhesión a la UE, una decisión que marca un alejamiento significativo de la influencia de Rusia.
El referéndum, celebrado en un clima de intensa polarización y desestabilización atribuida al Kremlin por el Gobierno de Chisináu, subraya el dilema geopolítico al que se enfrenta Moldavia, que busca estabilidad y prosperidad bajo el paraguas europeo, mientras lidia con tensiones internas por sus regiones separatistas y externas por la sombra de Rusia.
La consulta ha sido vista como un reflejo del anhelo de Moldavia por romper con el pasado soviético y acercarse a Occidente. A pesar de ser uno de los países más pobres de Europa, con una economía fuertemente afectada por la guerra en Ucrania y la acogida de cientos de miles de refugiados, la perspectiva de unirse a la UE representa para muchos moldavos una esperanza de crecimiento económico y seguridad. “Este es un paso crucial para garantizar la paz y la prosperidad de Moldavia”, declaró la presidenta Maia Sandu, una firme defensora de la integración europea, tras conocerse los resultados.
La respuesta de Rusia
El resultado del referéndum ha desatado nuevas tensiones con Rusia, que se opone firmemente a la expansión de la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en su antiguo espacio de influencia soviético. Moscú ha advertido repetidamente sobre las consecuencias de este acercamiento y apoya abiertamente a las regiones separatistas prorrusas dentro de Moldavia, el enclave nostálgico de Transnistria y la zona de mayoría túrquica de Gagauzia. Estas zonas, que cuentan con una fuerte presencia militar rusa, podrían convertirse en focos de conflicto si Moldavia avanza hacia la integración total en la UE.
Desde el Kremlin, las reacciones no se han hecho esperar. Funcionarios rusos han denunciado los intentos de influir en la consulta, pero en el sentido contrario. Para Moscú, hubo una interferencia occidental en el proceso electoral moldavo y acusaron a Bruselas de querer desestabilizar la región. La campaña del “No”, apoyada por sectores prorrusos e independentistas, argumentaba que la adhesión a la UE implicaría una pérdida de soberanía y la imposición de valores contrarios a las tradiciones moldavas. El estrecho margen de la victoria del “Sí”, con menos de 14.000 votos de diferencia, refleja las profundas divisiones dentro del país.
El proceso electoral en Moldavia ha estado marcado por denuncias de injerencia rusa, especialmente a través de la compra de votos. Según las autoridades moldavas, más de 150.000 ciudadanos habrían recibido dinero para votar en una u otra opción, en lo que describen como un intento de sabotaje de las fuerzas prorrusas alineadas con Moscú. La Fiscalía moldava ha abierto una investigación al respecto, y la presidenta Sandu condenó enérgicamente estos esfuerzos por "destruir la democracia moldava".
A pesar de estos desafíos, la comunidad internacional ha elogiado la gestión de las elecciones en Moldavia. Observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el Consejo de Europa destacaron que, a pesar de la presión externa, el proceso electoral fue transparente y reflejó la voluntad del pueblo moldavo de acercarse a Europa.
Un futuro esperanzador para Moldavia
La Unión Europea ha acogido con satisfacción el resultado del referéndum, destacando que Moldavia está ahora un paso más cerca de la integración. Tanto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como otros altos funcionarios europeos, han felicitado al pueblo moldavo y a su presidenta, Maia Sandu, por el “valiente” avance hacia Europa. “Este es un claro mensaje de que Moldavia quiere un futuro en la UE, a pesar de las interferencias externas”, subrayó Von der Leyen en un comunicado.
Las negociaciones formales para la adhesión de Moldavia al bloque comunitario comenzaron a mediados de 2024, y el resultado del referéndum refuerza la posición de Chisináu en este proceso. Sin embargo, el camino hacia la membresía no será fácil, dado el alto grado de polarización en el país y la inminente segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que Sandu enfrentará un duro desafío por parte de los candidatos prorrusos.
Uno de los aspectos más delicados en el escenario político moldavo es la relación con las regiones separatistas prorrusas, en particular Transnistria, que declaró unilateralmente su independencia en 1990 y ha mantenido desde entonces una estrecha relación con Moscú. Las autoridades de esta región, que no reconocen la autoridad de Chisináu, han solicitado nuevamente la protección de Rusia tras los resultados del referéndum. Además, el enclave ha sido objeto de repetidas acusaciones de intervención en los procesos electorales moldavos, con informes de intentos de compra de votos. En esta oportunidad, el “Sí” consiguió el 37 % de los votos en el enclave. En Gagaúzia el respaldo ha sido incluso menor, de apenas el 5 %.
El camino a la membresía europea
La declaración emitida por Transnistria a principios de 2024, en la que pedía a Rusia proteger a sus ciudadanos de las supuestas presiones del Gobierno moldavo, sigue vigente y añade una capa más de complejidad a la situación. Moldavia ha dejado claro su rechazo a cualquier tipo de injerencia rusa en estos territorios, y la adhesión a la UE se presenta también como una estrategia para asegurar la integridad territorial del país.
Con el referéndum superado y las negociaciones de adhesión en marcha, el Gobierno moldavo se enfrenta a un panorama político incierto, marcado por las divisiones internas y las tensiones con Rusia. La ajustada victoria del “Sí” podría complicar el avance de las reformas necesarias para la integración, especialmente si las fuerzas prorrusas logran movilizar a sus seguidores en las próximas elecciones.
Pero la determinación del Gobierno moldavo de avanzar hacia la UE sigue siendo firme. Para Sandu, la adhesión a la UE no solo representa una oportunidad económica, sino también una garantía de seguridad en un contexto regional cada vez más volátil. La presidenta instó a los ciudadanos a mantener la unidad y continuar apoyando el proyecto europeo como una vía hacia la paz y la prosperidad. @mundiario