Melania Trump amenaza con demandar al hijo de Biden por afirmar que conoció a su marido por Epstein
La tensión entre la Casa Blanca y el entorno del expresidente Joe Biden se intensificó esta semana, después de que la primera dama Melania Trump amenazara con demandar a su hijo Hunter Biden por más de mil millones de dólares si no se retracta de unas declaraciones en las que lo vinculó con el fallecido multimillonario y depredador sexual Jeffrey Epstein.
La controversia se originó a principios de mes, cuando Hunter declaró en una entrevista con el periodista Andrew Callaghan que Epstein presentó a Melania —entonces modelo eslovena llamada Melania Knauss— a Donald Trump. Según Biden, las conexiones entre ambos “son muy amplias y profundas”, una afirmación que atribuyó al periodista y escritor Michael Wolff, autor de una biografía muy crítica con Trump, a quien el presidente calificó en junio de “reportero de tercera categoría” y acusó de “inventar historias”.
En una carta fechada el 6 de agosto y difundida por Fox News Digital, el abogado de Melania Trump, Alejandro Brito, calificó las afirmaciones de “falsas, despectivas, difamatorias e incendiarias”, y aseguró que han causado a su clienta “un perjuicio financiero y reputacional abrumador”. El escrito exige a Biden una retractación pública inmediata bajo la advertencia de un litigio por 1.000 millones de dólares.
Hunter Biden, procesado por cargos federales de posesión ilegal de armas y evasión fiscal, no solo rechazó la exigencia, sino que redobló su postura. “Que le den, eso no va a pasar”, respondió al ser preguntado si planeaba disculparse. Argumentó que sus declaraciones se basan en reportajes previos, principalmente de Wolff, pero también en informaciones publicadas desde 2019 en medios como The New York Times y Vanity Fair.
La versión oficial sobre el origen de la relación entre Donald y Melania Trump sostiene que ambos se conocieron en 1998 en una fiesta de la Semana de la Moda de Nueva York, presentados por el agente de modelos Paolo Zampolli. Sin embargo, existe una fotografía tomada dos años después en la que la pareja aparece junto a Epstein y su socia Ghislaine Maxwell, lo que ha alimentado especulaciones en círculos mediáticos y políticos.
Para la defensa de Melania Trump, este tipo de afirmaciones cruzan el límite legal de la libertad de expresión y constituyen difamación, especialmente al tratarse de una figura pública que, según su abogado, ha visto dañada su imagen de manera global. Sin embargo, los expertos señalan que las figuras públicas enfrentan un listón muy alto para probar difamación en Estados Unidos, pues deben demostrar “malicia real” o intención deliberada de causar daño con información falsa.
El presidente también respondió a la cuestión, acusando a Biden de fabricar historias para denigrar a la primera dama. Trump dijo a Fox News Radio que había animado a Melania a demandar. “Le dije que siguiera adelante. Sabes, me ha ido bastante bien con estas demandas últimamente... y Jeffrey Epstein no tuvo nada que ver con Melania ni con la presentación”, comentó.
El mandatario también defendió que Epstein no fue responsable sobre como se conocieron: “Pero hacen eso para menospreciar, inventan historias. Quiero decir, puedo decirte exactamente cómo fue y en realidad fue otra persona... pero no fue Jeffrey Epstein”.
Biden, por su parte, considera que la amenaza de demanda es una maniobra de distracción. Incluso insinuó que, de avanzar en un eventual proceso judicial, tanto el presidente como la primera dama podrían ser obligados a declarar bajo juramento. “Creen que con 1.000 millones de dólares me van a asustar”, comentó entre risas.
El conflicto se enmarca en un contexto más amplio de tensión sobre el “caso Epstein”. La presión para desclasificar documentos relacionados con el círculo de clientes y socios del magnate ha aumentado en las últimas semanas, mientras persisten teorías conspirativas entre los seguidores más radicales del movimiento MAGA sobre las circunstancias de su muerte en 2019.
En este escenario, la amenaza de Melania Trump no es solo un asunto personal, sino también un capítulo más en la guerra mediática y judicial que ha caracterizado a la familia Trump. Los litigios como herramienta de respuesta ante críticas son una estrategia que el presidente ha utilizado en múltiples ocasiones, aunque con resultados dispares en tribunales. De hecho, Trump indicó que preferiría que la primera dama utilizara a sus abogados para ello. “Le dije que adelante, que lo hiciera”.
Queda por ver si la advertencia de la primera dama se concreta en una demanda formal o si se trata de una táctica de presión para lograr una retractación pública y evitar nuevas fuentes de críticas ante el escrutinio público por el escándalo. De momento, Biden no muestra señales de ceder.@mundiario