Lula y Boric sellan el legado de Mujica: un adiós que une a la izquierda latinoamericana

Gabriel Boric, Luiz Inácio Lula da Silva, Lucía Topolansky, Janja da Silva y Yamandú Orsi en el funeral de José 'Pepe' Mujica, expresidente de Ururguay. / Ricardo Stuckert
La despedida del presidente del Ururguay se convierte en un acto político y emocional que reafirma su influencia regional y el compromiso de los líderes progresistas con su memoria.

La escena fue tan íntima como poderosa: Luiz Inácio Lula da Silva acariciando el ataúd de José ‘Pepe’ Mujica mientras Gabriel Boric conversaba en voz baja con Lucía Topolansky, viuda del exmandatario. Así culminaron, el pasado jueves en Montevideo, los funerales de uno de los últimos grandes referentes morales de la izquierda latinoamericana.

La presencia de ambos líderes —llegados desde China tras participar en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)— otorgó al adiós del expresidente uruguayo una dimensión continental. No fue solo una despedida: fue la reafirmación de un linaje político, de una forma de hacer política desde la austeridad, la coherencia y la cercanía con el pueblo.

La muerte de Mujica, a los 89 años, dejó un vacío profundo. No solo para Uruguay, donde miles de personas desfilaron frente a su ataúd en el Palacio Legislativo, sino para toda América Latina. Mujica fue el rostro de una política sin dobleces, de discurso sencillo pero cargado de profundidad, y de un compromiso vital con los valores de justicia social y dignidad humana. Su legado traspasó fronteras: fue inspiración para movimientos progresistas desde México hasta Chile.

Que Lula y Boric, dos presidentes de perfiles generacionales y contextos distintos, decidieran recorrer medio mundo para despedirlo, es muestra de la estatura que alcanzó Mujica en la región. Y no es solo un acto de gratitud o afecto personal. Es un gesto político que trasciende el duelo y conecta con la necesidad de reconstruir una izquierda que en los últimos años ha enfrentado retrocesos, crisis internas y desafíos éticos.

Boric, heredero de una ética

Boric, el presidente chileno más joven en la historia de su país, llegó a Montevideo no solo como jefe de Estado, sino como discípulo. Mujica, a quien nunca dejó de llamar “referente”, representó para él un modelo ético de gobernanza.

Boric y Lula simbolizan dos ejes posibles de la izquierda actual: uno marcado por la experiencia, el otro por la renovación. Su coincidencia en Montevideo no fue accidental. Ambos entienden que la figura de Mujica no pertenece al pasado, sino a una promesa futura: la de una izquierda capaz de combinar firmeza ideológica con empatía social.

La despedida de Mujica fue también una escenificación de concordia política pocas veces vista en América Latina. A ella acudieron tanto aliados como antiguos adversarios. Presidentes actuales, expresidentes de signo opuesto, y líderes de todo el espectro político desfilaron con respeto ante su ataúd. Uruguay mostró, una vez más, que la convivencia democrática no solo es posible, sino deseable.

Mientras la región asiste a la expansión de liderazgos autoritarios y discursos de odio, el funeral de Mujica demostró que otra narrativa aún tiene fuerza. Una que apuesta por la humanidad en la política, por la palabra antes que el grito, por la humildad frente al ego.

Mujica vuelve a la tierra, pero su legado sigue en pie

El último deseo del expresidente fue claro: ser incinerado y esparcido en su chacra, bajo el árbol donde reposa también su perra Manuela, a quien definió como “el integrante más fiel” de su gobierno. Mujica fue un campesino hasta el final. Vivió en una casa humilde, cultivó su propio alimento y renunció al boato del poder.

Pero lo más notable es que, desde esa chacra, sembró ideas. Ideas que hoy recogen Lula, Boric y millones de ciudadanos en América Latina. Ideas sobre una política sencilla, honesta, de cercanía. Una política que no necesita corbata, pero sí coraje.

Y por eso, como dijo Lula en su emocionado homenaje, “una persona como Pepe no muere”. Se multiplica. @mundiario