López Obrador acusa una supuesta campaña para vincular a su Gobierno con el narco

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. / RR.SS.
Los cargos de Morena cierran filas con el gobernador de Sinaloa después de que una carta de 'El Mayo' Zambada, desde la cárcel, sugiriera los nexos entre la política de México con el crimen organizado.

Las declaraciones de Ismael ‘El Mayo’ Zambada sobre su captura en EE UU han generado una gran controversia en México, con repercusiones que alcanzan al Gobierno federal. El presidente Andrés Manuel López Obrador salió en defensa del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, después de que el líder del Cártel de Sinaloa afirmara en una carta desde prisión, divulgada por su abogado, que había sido emboscado y llevado a Estados Unidos en contra de su voluntad, justo cuando se iba a reunir con Rocha Moya y el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén. Este último fue asesinado horas después de la captura de Zambada y de Joaquín Guzmán López, hijo de ‘El Chapo’ Guzmán, en territorio estadounidense.

Las afirmaciones de ‘El Mayo’, un histórico capo conocido por su red de contactos tanto en la política como en las fuerzas del orden, han intensificado las sospechas sobre posibles vínculos entre el crimen organizado y los políticos en México. El gobernador Rocha Moya negó categóricamente cualquier relación con el narcotráfico, describiendo las acusaciones como falsas y malintencionadas. En respuesta, López Obrador elogió la postura del gobernador, calificándola como un acto de “valor civil y responsabilidad”.

Además, el presidente acusó a ciertos sectores en Estados Unidos de intentar debilitar a su Gobierno a través de estas imputaciones, asegurando que “han mantenido esa estrategia de buscar involucrar a gobiernos de otros países para mantenerlos débiles y someterlos”. En una de sus nuevas cargas contra Washington, el mandatario izquierdista ha dicho que “no es el presidente Trump, no es el presidente Biden, es el modus operandi de la política estadounidense desde hace más de 200 años”.

En medio de la polémica, el bloque gobernante, encabezado por Morena, cerró filas en torno a Rocha Moya. Treinta mandatarios estadales electos y en funciones del partido firmaron un comunicado en el que ratifican su confianza en el gobernador de Sinaloa, destacando su probidad y vocación de servicio. Mario Delgado, dirigente nacional de Morena, se sumó al apoyo, enfatizando que el respaldo al gobernador era absoluto y rechazando cualquier acusación en su contra.

Posibles revelaciones de Zambada en EE.UU.

Durante su conferencia matutina, López Obrador dedicó una hora a fijar su posición respecto al escándalo, señalando que las acusaciones contra Rocha Moya afectan directamente a su administración. El presidente insistió en que detrás de este caso se encuentran intereses externos que buscan socavar su Gobierno, especialmente en un momento en que México está implementando un cambio en la estrategia de combate al crimen organizado.

“Llegamos con la moral en alto, no llegamos dejando trozos de dignidad en el camino, no nos ayudaron los narcotraficantes ni los criminales de cuello blanco”, agregó López Obrador. “No somos corruptos”, sentenció.

Uno de los aspectos más intrigantes que ha surgido tras la captura de ‘El Mayo’ es la posibilidad de que llegue a un acuerdo con las autoridades estadounidenses para revelar nombres de capos y políticos mexicanos que colaboraron con él. La carta de su abogado es vista como un primer aviso de lo explosivas que podrían ser sus declaraciones, incluso si no se llegan a confirmar. Este caso recuerda el proceso contra Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad de México, quien fue declarado culpable en Nueva York por colaborar con el Cártel de Sinaloa, basándose en testimonios de narcotraficantes que cooperaron con Washington, incluyendo a Jesús Rey Zambada, hermano de ‘El Mayo’.

Reacción de la Oposición y la Fiscalía

El Partido Acción Nacional (PAN), principal fuerza opositora, exigió aclarar todas las contradicciones surgidas en torno al caso y llevar ante la justicia a cualquier político involucrado con el crimen organizado. El PAN criticó la presunta complicidad de las autoridades mexicanas, sugiriendo que el Gobierno federal no fue informado del operativo estadounidense para capturar a Zambada debido a su posible connivencia con el narco. Por su parte, la Fiscalía General de la República (FGR) ha iniciado diligencias para investigar las afirmaciones de ‘El Mayo’, así como los delitos de secuestro, traición a la patria, entre otros, relacionados con su captura.

La versión de que Zambada fue llevado contra su voluntad a EE UU ha sido desmentida por el embajador estadounidense en México, Ken Salazar, quien afirmó que ninguna agencia de su país realizó una operación en territorio mexicano sin la autorización del Gobierno. Sin embargo, López Obrador se mostró escéptico ante esta versión, insinuando la posibilidad de que el arresto se realizara sin el conocimiento de las autoridades mexicanas y criticando la estrategia de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.

En este contexto, el caso Zambada ha escalado hasta convertirse en un asunto de Estado, con implicaciones profundas para la relación entre México y EE UU así como para la estabilidad política interna. La postura de López Obrador frente a este escándalo, y la reacción de los actores políticos tanto en México como en Estados Unidos, tendrán un impacto significativo en la agenda bilateral y en el futuro de la lucha contra el narcotráfico en la región. @mundiario