Israel vs Irán: ¿cómo funciona el seguro de vida del programa nuclear de Teherán?
Desde hace décadas, Irán ha sostenido que su programa nuclear tiene fines estrictamente civiles. Sin embargo, el nivel de enriquecimiento de uranio alcanzado —60%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)— despierta fundadas sospechas. Solo se necesita elevarlo al 90% para tener material apto para un arma nuclear. Esa línea roja no está lejos, y para Israel, cruzarla sería intolerable.
El programa nuclear iraní no se reduce a una sola instalación. Se trata de una red compleja y dispersa, diseñada precisamente para resistir ataques y asegurar su continuidad. Existen instalaciones de extracción, conversión, enriquecimiento de uranio y otras de posible producción de plutonio, lo que otorga a Teherán un ciclo casi completo.
En este complicado entramado, destaca Natanz, el principal centro de enriquecimiento de uranio en Irán, donde operaban hasta 15.000 centrifugadoras, incluidas algunas de modelos avanzados. Esta instalación ha sido objeto de múltiples sabotajes y bombardeos, siendo el más reciente atribuido a Israel, lo que causó daños significativos, según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Por otro lado, Fordow, construida en secreto bajo una montaña cercana a Qom, es considerada la instalación más protegida del sistema nuclear iraní, actuando como un seguro de vida para el programa nuclear. Aunque tiene menos centrifugadoras que Natanz, su capacidad para enriquecer uranio al 60% es superior, con una producción mensual estimada en 33.5 kg, según el Institute for Science and International Security.
Luego está Isfahán, una planta de conversión que transforma el mineral de uranio en hexafluoruro de uranio (UF6), un material esencial para el enriquecimiento. A pesar de haber sufrido daños recientes, sigue operativa en parte.
Además, Arak alberga un reactor de agua pesada que podría ser utilizado para obtener plutonio. Israel bombardeó este jueves sus instalaciones, argumentando que, de haber estado operativa, habría podido producir fácilmente plutonio que eventualmente podría haberse utilizado en un arma nuclear.
Finalmente, Bushehr es la única planta civil activa en Irán y cuenta con respaldo ruso. Aunque no representa una amenaza directa, forma parte del ecosistema nuclear del país.
¿Qué ha atacado Israel y con qué objetivos?
La ofensiva israelí, conocida como “Operación León Naciente”, ha sido multifacética, abarcando desde la eliminación de científicos clave hasta ataques a instalaciones nucleares y militares. El primer ministro Benjamín Netanyahu ha confirmado que Israel busca no solo detener el programa atómico de Irán, sino también golpear duramente al régimen iraní.
Entre los objetivos confirmados se encuentra Natanz, que ha sido severamente afectado por los bombardeos. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) sugiere que sus centrifugadoras podrían haber sido destruidas o inutilizadas. Isfahán también sufrió daños en su planta de conversión y laboratorios químicos; aunque la destrucción total aún no se ha alcanzado, la producción ha sido interrumpida.
En cuanto Arak no estaba operativo y no contenía material nuclear, pero los edificios clave de la instalación resultaron dañados, incluida la unidad de destilación. Por último, Fordow, aunque fue blanco de los primeros ataques, los informes del OIEA indican que sufrió poco o ningún daño apreciable.
Fordow encarna el principal desafío técnico y militar. Su ubicación dentro de una montaña, con capas de concreto reforzado y un sistema defensivo robusto, le otorgan una resistencia extraordinaria frente a ataques convencionales. Su producción de uranio altamente enriquecido y el uso de centrifugadoras avanzadas la convierten en un nodo clave para un posible “plan B” iraní en caso de que las otras instalaciones fueran destruidas.
Para muchos analistas y funcionarios israelíes, mientras Fordow continúe operativo, el programa nuclear iraní no podrá considerarse desmantelado. Es visto como una “instalación de reserva” para reconstruir rápidamente capacidades nucleares.
¿Puede Israel destruir Fordow?
El consenso técnico es claro: solo un tipo de armamento convencional podría penetrar la montaña de Fordow: la GBU-57A/B “Massive Ordnance Penetrator” (MOP), una bomba antibúnker de 13.600 kg diseñada por Estados Unidos para ese tipo de misiones. Sin embargo, solo los B-2 Spirit estadounidenses pueden transportarla, y Estados Unidos no ha autorizado su uso ni su transferencia.
Esto limita significativamente la capacidad operativa de Israel, que carece tanto del arma como del vector para usarla. A pesar de ello, altos funcionarios israelíes —incluidos el exasesor Yaakov Amidror y el actual asesor de Seguridad Nacional, Tzachi Hanegbi— afirman que Israel hallará una “solución creativa”, incluso sin ayuda estadounidense. Netanyahu, en una reciente entrevista, aseguró que Israel alcanzará todos sus objetivos, con o sin el apoyo de Washington.
El programa nuclear iraní ha sido seriamente dañado. Instalaciones clave como Natanz e Isfahán han sido golpeadas, y parte de la infraestructura ha quedado fuera de servicio. Sin embargo, Fordow sigue en pie. Su mera existencia permite a Irán conservar una capacidad estratégica, lo que convierte su neutralización en una prioridad absoluta para Israel.
Para Tel Aviv, la amenaza no desaparecerá mientras Fordow siga operativo. Pero eliminarla es un desafío técnico sin precedentes, que requeriría recursos y decisiones que no están del todo a su alcance. En este contexto, los próximos movimientos tanto de Israel como de Estados Unidos serán cruciales para definir si la disuasión nuclear en Oriente Próximo se sostiene o se erosiona definitivamente. @mundiario