Líbano bajo fuego: Israel expande ataques y ordena evacuaciones tras la ofensiva de Hezbolá
La frontera norte de Israel vuelve a convertirse en epicentro de una crisis que amenaza con desbordar el marco bilateral. Tras el lanzamiento de cohetes y drones por parte de Hezbolá, el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha ampliado su campaña militar en el Líbano con ataques aéreos sobre zonas densamente pobladas de Beirut y el este del país, al tiempo que sus fuerzas terrestres avanzan en el sur bajo el argumento de crear una “nueva capa defensiva”.
La operación se produce en paralelo a la escalada entre Israel, Estados Unidos e Irán, lo que añade un componente estratégico más amplio: el frente libanés deja de ser un teatro secundario para convertirse en pieza clave del pulso regional.
El ejército israelí confirmó ataques contra lo que definió como “infraestructura de Hezbolá en Beirut”. Entre los objetivos alcanzados figura el Comfort Hotel, en la periferia sur de la capital, y un complejo residencial en Baalbek, en el este del país, con al menos 11 muertos según medios oficiales libaneses. También se registraron bombardeos continuados sobre la localidad sureña de Khiam, donde fuerzas israelíes habrían tomado posiciones a varios kilómetros de la frontera.
Las autoridades israelíes justifican estas acciones como respuesta directa al lanzamiento de cohetes por parte de Hezbolá hacia el norte de Israel, incluidos ataques contra Metula, una base naval en Haifa y objetivos militares cerca de Safed. El grupo chií afirmó además haber empleado drones contra la base de Tel Hashomer, al sureste de Tel Aviv.
La dinámica es clara: cada ataque genera una réplica ampliada. Israel sostiene que no tolerará “ninguna presencia de representantes del régimen iraní en Líbano”, mientras Hezbolá vincula sus acciones a la “agresión criminal israelí” y a la defensa de Irán.
Órdenes masivas de evacuación y debate legal
Uno de los elementos más controvertidos de esta fase es la emisión de órdenes de evacuación masivas. El portavoz militar israelí en árabe instó a los aproximadamente 250.000 residentes del sur del Líbano a desplazarse al norte del río Litani “por su seguridad”. En total, más de 80 municipios han recibido avisos similares en los últimos días.
Para las autoridades libanesas y diversas organizaciones humanitarias, se trata de desplazamientos forzosos que agravan una crisis ya profunda: más de 80.000 personas se encuentran desplazadas y los refugios estatales están desbordados.
La cuestión jurídica no es menor. El derecho internacional humanitario permite advertencias previas a ataques, pero prohíbe el desplazamiento forzado de población salvo por razones estrictamente militares y de seguridad. La línea entre evacuación preventiva y expulsión coercitiva es uno de los puntos más sensibles del actual escenario.
Francia pide contención y evitar una ofensiva terrestre
En este contexto, Emmanuel Macron ha intervenido diplomáticamente para intentar frenar la escalada. Tras conversar con Netanyahu, el presidente francés afirmó haberle pedido que “preserve la integridad territorial del Líbano” y “se abstenga de una ofensiva terrestre”. También exigió a Hezbolá a cesar de inmediato sus ataques contra Israel.
París subraya la necesidad de proteger a la población civil y ha reiterado su apoyo a las Fuerzas Armadas libanesas como pilar de soberanía frente a la milicia proiraní. El ministro francés de Exteriores insistió en la “necesidad de desescalada” y en que la integridad territorial libanesa debe ser respetada.
La posición francesa refleja un doble equilibrio: condena el lanzamiento de cohetes y drones por parte de Hezbolá, pero advierte contra una expansión terrestre israelí que podría transformar la operación actual en una guerra abierta de mayor escala.
El conflicto no puede analizarse de forma aislada del pulso con Irán. Hezbolá es considerado por Israel y Estados Unidos como el principal brazo armado de Teherán en el Levante. El propio ejército israelí ha vinculado su ofensiva en Líbano con la necesidad de contrarrestar la influencia iraní.
La simultaneidad de ataques desde Líbano e interceptaciones de proyectiles vinculados a Irán alimenta la percepción de una confrontación indirecta cada vez menos contenida. El Mediterráneo oriental, Chipre y la frontera sirio-libanesa se han convertido en nodos de una red de tensión más amplia.
Una incursión terrestre prolongada en el sur del Líbano supondría un salto cualitativo. Las guerras anteriores demostraron que ese terreno favorece conflictos asimétricos prolongados, con alto coste humano y político. Francia, consciente de ese precedente, busca evitar que la actual campaña aérea derive en una ocupación de facto o en una franja de seguridad permanente más allá del Litani.
Israel argumenta que su objetivo es proteger el norte del país y neutralizar amenazas inmediatas. Hezbolá afirma actuar en respuesta a ataques israelíes y en solidaridad con Irán. Francia intenta posicionarse como actor de contención diplomática en un momento en que la espiral de represalias parece acelerarse. @mundiario