Irán reincorpora a un funcionario sancionado por la ONU como director de su agencia nuclear
La preocupación a nivel internacional aumenta debido a que el recién electo presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ha reincorporado a Mohammad Eslami como director de la agencia nuclear del país. Eslami, quien fue sancionado por la ONU en 2008, continuará liderando el programa nuclear civil de Irán y se desempeñará como uno de los vicepresidentes del país, según informó la televisión estatal iraní el sábado.
Eslami, de 67 años, tiene una amplia experiencia en las industrias militares y nucleares de Irán. Educado en Estados Unidos, con títulos en ingeniería civil por la Universidad de Míchigan y la Universidad de Toledo, Ohio, Eslami ha ocupado diversos cargos clave en el gobierno iraní. Entre 2018 y 2021, se desempeñó como ministro de Transporte y Desarrollo Urbano bajo la administración del expresidente Hassan Rouhani, antes de ser nombrado jefe del departamento nuclear por el difunto presidente Ebrahim Raisí en 2021.
El nombramiento de Eslami es motivo de preocupación dado su historial de sanciones. En 2008, la ONU lo sancionó por “participar en, estar directamente asociado con, o dar apoyo a la proliferación de actividades nucleares sensibles en Irán para el desarrollo de sistemas vectores de armas nucleares” A pesar de estas sanciones, su reincorporación subraya la postura desafiante de Irán frente a las presiones internacionales, especialmente en un momento en que el país sigue bajo estrictas sanciones occidentales tras el colapso del acuerdo nuclear de 2015.
El presidente Pezeshkian, durante su campaña, expresó su intención de reactivar el acuerdo nuclear de 2015, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), que limitaba las actividades nucleares de Irán a cambio de un alivio en las sanciones. Sin embargo, la reincorporación de Eslami podría complicar los esfuerzos diplomáticos para revivir este acuerdo, dado su pasado asociado con la proliferación nuclear.
Estados Unidos, junto con sus aliados europeos, ha acusado a Irán de exceder los límites establecidos en el acuerdo de 2015 y de no cooperar plenamente con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Estas naciones han expresado su preocupación por el aumento de las actividades nucleares de Irán, que podrían acercar al país a la capacidad de desarrollar armas nucleares. Por su parte, Teherán ha defendido su programa nuclear como pacífico, destinado a la generación de electricidad y la producción de radioisótopos para el tratamiento de pacientes con cáncer.
A pesar de las sanciones y la presión internacional, Irán continúa avanzando en sus planes de expansión nuclear. Actualmente, está construyendo dos nuevas instalaciones nucleares para complementar su único reactor operativo de 1.000 megavatios en Bushehr, que inició sus operaciones en 2011 con la ayuda de Rusia. El objetivo a largo plazo de Irán es alcanzar una capacidad eléctrica de 20.000 megavatios generados por energía nuclear.
En los últimos meses, Irán ha enfrentado importantes desafíos energéticos, incluyendo cortes de electricidad que han afectado a todo el país. La expansión de su capacidad nuclear es sostenida por las autoridades persas como una estrategia para abordar estos problemas energéticos, aunque el contexto político, la cantidad de uranio enriquecido que han acumulado han provocado sospechas que derivaron en sanciones internacionales que añaden capas de complejidad a la situación. @mundiario