Irán prohíbe los dispositivos de comunicación tras las explosiones en equipos de Hezbolá
La Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) ha ordenado la suspensión del uso de dispositivos de comunicación por parte de sus miembros, luego de que miles de localizadores y walkie-talkies utilizados por su aliado, Hezbolá, estallaran en una serie de atentados mortales la semana pasada. El incidente ha generado tensiones entre Irán, Hezbolá e Israel, con sospechas de sabotaje por parte de las fuerzas israelíes.
El ataque, que tuvo lugar en los bastiones de la milicia chií en el Líbano, dejó un saldo de 39 muertos y más de 3.000 heridos, marcando un fuerte golpe a la infraestructura de comunicaciones de este grupo respaldado por Irán. Fuentes de seguridad iraníes, en declaraciones a Reuters, confirmaron que la CGRI ha iniciado una inspección exhaustiva de todos los dispositivos de comunicación utilizados por sus fuerzas, muchos de los cuales eran de fabricación casera o importados de países aliados como China y Rusia.
Uno de los principales temores del CGRI es la posibilidad de infiltración por parte de agentes israelíes dentro de sus filas, incluidos iraníes que podrían estar trabajando para el Mossad. Según los informes, ya se ha lanzado una investigación interna dirigida a miembros de rango medio y alto, para revisar sus cuentas bancarias, historial de viajes y el de sus familias. Esta acción busca identificar posibles nexos con operaciones israelíes encubiertas.
El ataque coordinado que afectó los equipos de la milicia no ha sido oficialmente reclamado por Israel, aunque tanto le Líbano como Hezbolá han señalado a Tel Aviv como responsable de los atentados. Israel ha mantenido silencio respecto a su implicación.
Hezbolá, considerado un aliado clave de Irán en la región, ha iniciado conversaciones técnicas con Teherán para evaluar los daños y las causas exactas de las explosiones. Equipos técnicos iraníes ya han comenzado a analizar varios dispositivos afectados que han sido enviados a Irán para su evaluación.
Un funcionario de seguridad iraní también manifestó una creciente preocupación por la seguridad de las instalaciones nucleares y de misiles del país, especialmente las subterráneas, tras los recientes incidentes. Aunque se han intensificado las medidas de seguridad en estos sitios desde el intento de sabotaje del programa de misiles iraní en 2023, la amenaza de infiltración sigue latente.
Ante la gravedad de la situación, las fuerzas armadas iraníes han optado por restringir el uso de dispositivos de comunicación convencionales, como los walkie-talkies, y han recurrido a sistemas de cifrado de extremo a extremo para proteger las comunicaciones. Estos equipos, desarrollados en gran parte dentro de Irán, son una respuesta a las sanciones internacionales que limitan la capacidad del país para importar tecnología avanzada de comunicación por su implementación en actividades de milicias extremistas.
El CGRI, con un contingente de más de 190.000 efectivos, es una de las instituciones militares más poderosas de Irán, supervisando las armas estratégicas del país. A través de su brazo de operaciones en el extranjero, la Fuerza Al Quds, la Guardia Revolucionaria ha ejercido una influencia significativa en Oriente Próximo, apoyando a grupos como Hezbolá, Hamás, y milicias en Irak y Yemen.
El conflicto entre Irán e Israel, una "guerra en la sombra" que lleva décadas en curso, ha visto un aumento de la tensión en el último año, en paralelo a los conflictos en Gaza y los ataques de Hezbolá contra objetivos militares y civiles israelíes. La reciente muerte de altos líderes de Hamás y Hezbolá en ataques que se sospecha fueron orquestados por Israel, ha avivado aún más las tensiones. Israel, aunque ha admitido haber matado al comandante de Hezbolá, Fuad Shukr, en Beirut, no ha confirmado su implicación en la muerte de Ismail Haniya, líder de Hamás, en Teherán.
Mientras Hezbolá y Teherán investigan las explosiones, la posibilidad de nuevos atentados y escaladas militares no puede descartarse. @mundiario