El Gobierno de Irlanda adelanta las elecciones a menos de un mes para ensanchar su poder
El primer ministro de Irlanda, Simon Harris, ha anunciado oficialmente el adelanto de las elecciones generales al próximo 29 de noviembre, en una decisión que, aunque anticipada, genera ahora una intensa actividad en el escenario político del país. Harris, líder del partido social liberal Fine Gael, que gobierna en coalición con el conservador Fianna Fáil, ha esperado hasta la aprobación de unos presupuestos generosos, con medidas de alivio fiscal y un incremento en la inversión pública, antes de convocar a los ciudadanos a las urnas para unas elecciones que estaban originalmente previstas para marzo de 2025.
En declaraciones a la cadena pública RTÉ camino de Budapest para la cumbre de la Comunidad Política Europea, Harris afirmó que “no quería comenzar a llamar a la puerta de los votantes hasta que la bajada de impuestos estuviera reflejada en la ley. Ahora tenemos un trabajo importante por delante, tanto en el Congreso como en el Senado”. La confirmación del adelanto se produjo mientras el primer ministro se dirigía a Hungría, ahora se espera que el Taoiseach (término gaélico con el que se le conoce al jefe de Gobierno) mantenga su presencia en la esfera europea.
La decisión de Harris no sorprende a los partidos irlandeses, que ya llevaban semanas anticipando la posibilidad de comicios anticipados. La especulación surgió tras las elecciones al Parlamento Europeo, en junio, cuando el Sinn Féin experimentó un retroceso inesperado, logrando menos del 12 % de los votos. Este resultado evidenció que la ola de popularidad que el partido, otrora vinculado al movimiento armado independentista IRA y liderado por Mary Lou McDonald, mantenía desde 2020 podría estar empezando a debilitarse.
El Sinn Féin, que había ascendido rápidamente en la última década y galopando electoralmente a raíz de la crisis de vivienda, enfrenta ahora serios desafíos internos y externos. Diversos escándalos, incluyendo denuncias de acoso sexual contra figuras destacadas del partido y divisiones sobre la política migratoria ante el reciente aumento de la inmigración irregular en Irlanda, han perjudicado su imagen. Estos conflictos internos podrían afectar la capacidad del partido para movilizar a su base, especialmente entre los votantes jóvenes, un sector clave en su ascenso.
El tiempo propicio para reducir al Sinn Feín
Mientras tanto, el primer ministro Harris ha visto aumentar su popularidad en las encuestas, alcanzando un 55 % de apoyo en septiembre, lo que supone una subida de 17 puntos desde mayo. Este aumento se atribuye, en parte, a la promesa de alivio fiscal y a la aprobación de un presupuesto que contempla medidas para combatir la escasez de viviendas, uno de los problemas sociales más críticos en Irlanda. La crisis de la vivienda, que se ha agravado en el país mucho antes que, en otras naciones europeas, fue un tema central en la plataforma del Sinn Féin en campañas anteriores, pero ahora deben competir contra todos los partidos, que lo consideran una prioridad.
El Gobierno irlandés cuenta ahora con un superávit significativo, reforzado por los 14.000 millones de euros que la justicia europea obligó a Apple a pagar en impuestos, y que se han comprometido a destinar en su totalidad a programas de vivienda. La coalición de gobierno actual, que también incluye al Partido Verde, aspira a mantenerse en el poder tras los comicios, ya que las encuestas sugieren que los votantes no están interesados en cambios radicales, especialmente tras la reciente confirmación de que Donald Trump volverá a ser presidente de EE UU.
Para Irlanda, la relación con Estados Unidos es de especial importancia, debido a su dependencia de los intercambios comerciales con el país norteamericano y a la presencia de grandes corporaciones tecnológicas estadounidenses en su territorio. La promesa de Trump de aumentar los aranceles a productos europeos ha generado preocupación en la isla, cuyo sector tecnológico y de exportaciones podría verse gravemente afectado. Empresas como Apple, Google y Meta tienen sus sedes europeas en Irlanda, y cualquier cambio en la política comercial estadounidense puede repercutir de forma inmediata en la economía irlandesa.
En el camino hacia las elecciones, Harris y sus aliados del Fine Gael y Fianna Fáil esperan capitalizar este clima de estabilidad que demanda el electorado. La campaña se centrará, previsiblemente, en destacar las políticas de recuperación económica y en contrastar su liderazgo con los problemas internos del Sinn Féin, en un contexto internacional complejo que hace de la estabilidad un factor decisivo para los votantes irlandeses. @mundiario