España propone a Bruselas una seguridad compartida en Europa y más financiación común

Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, Pedro Sánchez y Robert Golob, primer ministro de Eslovenia. / Consejo Europeo
El Gobierno de Sánchez envía a la Comisión Europea su aportación al futuro proyecto de defensa de la UE, en la que plantea reforzar la base industrial de la UE a través de fondos europeos.

El Gobierno español ha defendido este lunes ante Bruselas su postura sobre que la seguridad del continente debe considerarse un “Bien Público Europeo”, es decir, un ámbito en el que ningún Estado miembro de la Unión Europea puede garantizar su propia defensa de forma aislada. En consecuencia, España aboga por una estrategia coordinada dentro del marco comunitario, así como en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y mediante alianzas con países afines.

Esta visión ha sido trasladada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como parte de la contribución española al futuro Libro Blanco sobre Defensa Europea, que será presentado el próximo 19 de marzo y deberá ser aprobado por los líderes de la UE en la cumbre de junio.

Uno de los ejes principales de la propuesta española es la necesidad de comunitarizar la financiación de la seguridad y la defensa, es decir, incluir estos gastos dentro del presupuesto común de la UE. Según el non paper remitido por España, “la prioridad debe ser que el próximo Marco Financiero Plurianual cuente con fondos suficientes para financiar la seguridad y otras prioridades dentro del futuro Fondo de Competitividad que planea la Comisión”. De esta manera, el Gobierno español busca impulsar un modelo en el que los Estados miembros no tengan que asumir en solitario el aumento del gasto en defensa.

El documento sostiene que este incremento del gasto debería financiarse a través del nuevo Marco Financiero Plurianual de la UE, que entrará en vigor en 2028, cuando expire el actual (2021-2027). Este mecanismo presupuestario se nutre de las aportaciones de los países miembros y de la emisión de deuda común. Sin embargo, la propuesta española choca con las reticencias de algunos Estados que se oponen a la mutualización de los gastos en defensa. Aun así, el Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene su apuesta por esta vía sin descartar alternativas a corto plazo.

El contexto internacional ha dado una relevancia aún mayor al debate sobre la seguridad europea. La guerra en Ucrania y el cambio de postura de EE UU tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca han generado incertidumbre en Bruselas. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha convocado para este jueves una cumbre extraordinaria de los Veintisiete con el objetivo de tomar decisiones inmediatas sobre la defensa común. Aunque la reunión estaba programada antes de la reciente escalada de tensiones entre Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se espera que este conflicto tenga un papel central en las discusiones.

La Brújula Estratégica de Borrell

En su contribución al debate, España ha subrayado que la agresión rusa en Ucrania constituye una amenaza existencial para la seguridad europea. En este sentido, el apoyo a Kiev no debe considerarse solo un acto de solidaridad, sino una cuestión de supervivencia para la UE. Madrid también insiste en la necesidad de un enfoque integral de la seguridad, basado en la Brújula Estratégica elaborada bajo la dirección del español Josep Borrell.

Frente a quienes priorizan exclusivamente la amenaza proveniente del este, Rusia, el Gobierno español reclama una estrategia que incluya también los desafíos del vecindario sur, como la inestabilidad en el Sahel y las crisis migratorias o “la resiliencia, la respuesta a crisis climáticas o el refuerzo crítico de las infraestructuras de transporte y también energéticas”.

Por último, España aboga por fortalecer la industria de defensa europea mediante la eliminación de la fragmentación del sector y la apuesta por economías de escala. Sin embargo, el documento advierte de que este proceso debe garantizar beneficios equitativos para todos los Estados miembros, evitando que la concentración industrial en determinados países perjudique a los demás.

Para mejorar la autonomía estratégica y la competitividad de Europa, España propone la creación de plataformas conjuntas de innovación y el fomento de la participación de pymes en el sector de defensa, un modelo alineado con la estructura de la industria militar española.

La propuesta española pone sobre la mesa un debate clave para el futuro de la seguridad europea. La capacidad de la UE para articular una respuesta común dependerá, en gran medida, de la voluntad de los Estados miembros para avanzar en la integración financiera y operativa en materia de defensa. @mundiario