EE UU ofrece 10 millones por el heredero Jamenei, al que da por “herido y desfigurado”

Mojtaba Jameneí, líder supremo de Irán. / RR SS.
La Administración Trump ofrece una recompensa por información que permita localizar al nuevo líder supremo de Irán, al que Washington considera en la clandestinidad después del ataque militar que asesinó en Teherán a su padre y otros familiares.

La guerra abierta entre EE UU, Israel e Irán ha entrado en una fase de presión directa sobre la cúpula del régimen iraní. La Administración de Donald Trump ha anunciado una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que permita localizar al nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, a quien Washington considera “herido y probablemente desfigurado” tras los ataques recientes. La medida refleja un cambio significativo en la estrategia estadounidense para no solo debilitar las capacidades militares de Teherán, sino también erosionar la estabilidad del liderazgo político del régimen.

La decisión de ofrecer una recompensa millonaria por el paradero del heredero Jamenei, hijo del exjefe del Estado Alí Jamenei asesinado a principios de la guerra desatada el 28 de febrero, supone un paso poco habitual en la política exterior estadounidense hacia Irán. El Departamento de Estado incluyó al nuevo líder supremo y a varios altos responsables del régimen en un programa de recompensas destinado a obtener información que permita su localización o captura.

En total, Washington ha identificado a 10 figuras clave del aparato de seguridad iraní, entre ellas dirigentes vinculados a la Guardia Revolucionaria Islámica, una de las estructuras militares considerada como uno de los poderes fácticos del régimen. La recompensa forma parte de una estrategia que busca debilitar las redes de mando responsables —según Estados Unidos— de planificar ataques contra intereses estadounidenses en distintas partes del mundo.

Las autoridades estadounidenses sostienen que Jamenei podría haber resultado herido durante los recientes ataques militares realizados por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que el dirigente se encuentra probablemente “herido y desfigurado”, lo que explicaría que su primer mensaje al país se difundiera únicamente mediante un comunicado leído en la televisión estatal y no a través de una intervención pública.

Según Hegseth, la ausencia de imágenes o grabaciones directas del líder iraní alimenta las dudas sobre su estado de salud y su capacidad para ejercer el mando. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, confirmó que Washington tiene indicios de que Jamenei resultó herido, aunque reconoció que el alcance de las lesiones sigue siendo incierto.

Caos político en Teherán

Desde el Pentágono se sostiene que el sistema de poder iraní atraviesa un momento de gran incertidumbre. Hegseth describió la situación interna del régimen como “caótica”, con líderes refugiados en búnkeres y dificultades para mantener comunicaciones estables.

Según el análisis estadounidense, la presión militar combinada de EE UU e Israel estaría debilitando progresivamente las capacidades operativas de Irán. Este diagnóstico forma parte de una narrativa estratégica destinada a mostrar que el régimen pierde cohesión a medida que se prolonga el conflicto.

En paralelo a la presión política sobre la cúpula iraní, Washington ha intensificado su despliegue militar en la región. El Pentágono ha ordenado el envío de un grupo adicional de buques anfibios y una unidad expedicionaria de infantes de marina hacia Oriente Próximo. Este contingente, que puede superar los 5.000 efectivos, tiene como objetivo reforzar la presencia estadounidense ante la amenaza iraní de bloquear el estratégico Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo. El movimiento militar refleja la preocupación de Washington por el impacto global que tendría una interrupción del tráfico petrolero en esa vía marítima.

La dimensión global del conflicto

La guerra también está teniendo repercusiones en otros puntos de la región. En Turquía, sistemas antiaéreos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desplegados en la base aérea de Incirlik interceptaron recientemente un misil balístico iraní que atravesaba el espacio aéreo del país.

Entre los sistemas defensivos desplegados en la zona se encuentra una batería de misiles Patriot operada por España, integrada en la estructura defensiva de la alianza atlántica. Estos incidentes ilustran cómo el conflicto está extendiendo su impacto más allá del escenario inmediato de combate.

La recompensa ofrecida por Washington tiene también un componente simbólico. Históricamente, EE UU ha utilizado este tipo de medidas contra líderes de organizaciones terroristas o figuras vinculadas a redes internacionales de violencia. Aplicar ese instrumento contra el líder supremo de Irán representa, por tanto, un mensaje político de alto impacto. La decisión sugiere que la administración estadounidense considera a la cúpula iraní no solo como adversarios estratégicos, sino como responsables directos de operaciones hostiles contra ciudadanos e intereses estadounidenses.

El riesgo de una escalada mayor

A pesar de la presión creciente sobre el régimen iraní, el escenario sigue siendo altamente incierto. Irán ha comenzado a bloquear el estrecho de Ormuz, una acción que podría desencadenar una crisis energética global y ampliar aún más el conflicto. En este contexto, la estrategia de Washington combina presión militar, aislamiento político y operaciones de inteligencia destinadas a debilitar el liderazgo iraní.

La búsqueda de Mojtaba Jamenei simboliza el momento crítico que atraviesa el conflicto. Si el líder supremo se encuentra realmente herido o incapacitado, el régimen iraní podría enfrentar tensiones internas en su estructura de poder. Sin embargo, los analistas advierten de que la presión externa también puede reforzar el cierre de filas dentro del sistema político iraní.

En cualquier caso, la recompensa ofrecida por Estados Unidos marca un nuevo capítulo en la guerra con Irán y evidencia que el conflicto ha evolucionado de un enfrentamiento militar convencional hacia una batalla directa por el control del liderazgo político del país. @mundiario