Europa reclama una “paz duradera” para Ucrania, pero se divide ante el despliegue de tropas
París ha sido el epicentro de una reunión de urgencia entre los principales líderes europeos para abordar el futuro de la guerra en Ucrania y la respuesta de Europa ante las recientes iniciativas diplomáticas de EE UU. El encuentro, convocado por el presidente francés Emmanuel Macron, ha tenido como ejes centrales el suministro de armamento a Kiev, la posibilidad de desplegar tropas de paz y la formulación de un plan europeo de paz para el país invadido.
La reunión se celebra en un momento clave para la unidad europea, tras la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de abrir negociaciones directas con Rusia sin contar con los aliados europeos ni con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, con un asiento o voz de peso en la mesa de negociaciones.
El encuentro ha reunido a los jefes de Gobierno de las principales potencias europeas como el canciller Olaf Scholz (Alemania), la primera ministra Giorgia Meloni (Italia), el presidente del Gobierno Pedro Sánchez (España), el primer ministro Donald Tusk (Polonia), el primer ministro Dick Schoof (Países Bajos), la primera ministra Mette Frederiksen (Dinamarca) y el primer ministro Keir Starmer (Reino Unido), así como a los presidentes del Consejo Europeo, la Comisión Europea y el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el portugués António Costa, la alemana Ursula von der Leyen y el neerlandés Mark Rutte, respectivamente. Sin embargo, la propuesta más controvertida del debate ha sido el posible despliegue de tropas europeas en Ucrania bajo una “coalición de voluntarios”.
Mientras que Francia y el Reino Unido han manifestado su disposición a considerar esta posibilidad, Alemania, Polonia y España han adoptado una posición más prudente, argumentando que la discusión es prematura o que es preferible reforzar la logística y el suministro de armamento.
División sobre las garantías de seguridad
El canciller alemán Scholz ha sido uno de los principales opositores a la idea del despliegue de tropas, alertando sobre las consecuencias de una acción de tal magnitud al tiempo que también ha hecho alusión a las conversaciones entre potencias mundiales que sostienen Washington y Moscú sin los europeos en la discusión.
“Se está hablando a espaldas de los ucranianos sobre los resultados de unas conversaciones que no se han producido, que Ucrania no ha consentido y en las que no está invitada a la mesa” declaró al abandonar la reunión debido a compromisos electorales en su país. Scholz enfatizó que la guerra aún está en curso y que cualquier decisión sobre tropas debe ser consensuada con los aliados transatlánticos. “No debe haber una división de seguridad entre Europa y Estados Unidos”, agregó.
En este contexto, Macron ha mantenido una conversación telefónica de unos 20 minutos con Donald Trump, con quien acordó seguir dialogando en los próximos días. Washington ha exigido a Europa mayor claridad sobre sus compromisos con Ucrania y sobre cómo reaccionará en caso de un ataque ruso contra tropas de paz europeas, según fuentes diplomáticas comunitarias. La Casa Blanca ya ha indicado que Europa no estará en la mesa de negociaciones iniciales, lo que ha provocado preocupación entre los aliados europeos.
La UE urge a replantear la estrategia de seguridad y defensa
El formato restringido de la reunión en París ha generado malestar en algunos países de la UE, como Hungría y Eslovaquia, cuyos gobiernos han expresado su rechazo a la iniciativa liderada por Macron, al tiempo que se alinean con la postura del Kremlin. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, ha criticado la participación de la cúpula europea en el encuentro y ha afirmado que la Unión Europea no tiene mandato para abordar cuestiones militares de esta magnitud. “Este es un tema que solo compete a Naciones Unidas o a acuerdos bilaterales”, señaló.
Por otro lado, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha insistido en la necesidad de fortalecer de inmediato la robustez del esquema de seguridad en Europa. “No seremos capaces de ayudar eficazmente a Ucrania si no tomamos de inmediato medidas concretas sobre nuestras propias capacidades de defensa”, advirtió. En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó en redes sociales que la seguridad de Europa está en un “punto de inflexión”, que es necesario aumentar el gasto en defensa y adoptar una “mentalidad de urgencia”.
El Reino Unido también ha respaldado una mayor implicación europea en la seguridad de Ucrania. El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció que su Gobierno seguirá destinando 3.600 millones de euros anuales en ayuda a Ucrania hasta 2030 y no descartó la posibilidad de desplegar tropas británicas si la situación lo requiere. Esta postura ha generado tensiones con Alemania, que ha calificado de “precipitada” la idea de enviar soldados europeos al terreno.
Mientras la diplomacia europea intenta encontrar un consenso, la reunión en París coincide con la inminente cita en Arabia Saudí entre representantes de Estados Unidos y Rusia para negociar un posible fin de la guerra. Esta situación deja a Europa en una posición delicada, buscando garantizar su participación en las decisiones sobre el futuro de Ucrania y evitar quedar relegada en el escenario geopolítico. La cita en la capital francesa ha sido interpretada como un esfuerzo para reafirmar el papel de Europa en el conflicto y definir su estrategia ante una situación que evoluciona rápidamente. @mundiario