El cierre del Gobierno de Trump paraliza el tráfico aéreo: más de 4.000 vuelos afectados en EE UU

Montaje de Donald Trump, presidente de EE UU. / Mundiario.

La FAA restringe el tráfico aéreo en los principales aeropuertos del país ante la falta de personal y el bloqueo político que mantiene paralizada la Administración desde hace 38 días.

El sistema aéreo estadounidense ha colapsado parcialmente este viernes. La Administración Federal de Aviación (FAA) ha ordenado la cancelación de 932 vuelos y el retraso de otros 3.382 en los 40 principales aeropuertos del país, afectando a más de 100.000 pasajeros. La medida, inédita en décadas, busca contener el riesgo operativo derivado del cierre administrativo más largo en la historia de Estados Unidos, que ya alcanza los 38 días.

El bloqueo presupuestario mantiene paralizadas a decenas de agencias federales y ha dejado a casi 13.000 controladores aéreos y miles de agentes de seguridad aeroportuaria sin cobrar desde el 1 de octubre. Muchos han abandonado temporalmente sus puestos para buscar otras fuentes de ingresos, lo que ha obligado a la FAA a reducir el tráfico aéreo para garantizar la seguridad.

Los aeropuertos de Chicago, Atlanta, Dallas y Denver han sido los más golpeados por las cancelaciones, según datos de FlightAware. En un viernes habitual, se anulan unos 200 vuelos en todo el país, pero la cifra se ha multiplicado por cuatro. Las aerolíneas American Airlines, United, Delta y SkyWest concentran el mayor número de vuelos afectados.

Un país paralizado por el bloqueo político

El cierre del Gobierno —provocado por la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas para aprobar la prórroga presupuestaria— está empezando a impactar en sectores esenciales. Más allá de la aviación, unos 42 millones de personas que dependen de ayudas públicas para la alimentación también sufren retrasos en los pagos.

El secretario de Transportes, Sean Duffy, reconoció que la situación “no tiene precedentes” y defendió las restricciones aéreas como una “decisión técnica, no política”, destinada a evitar riesgos en el sistema de control del tráfico aéreo. Sin embargo, advirtió que si el cierre se prolonga, las reducciones de vuelos podrían llegar al 20% en los próximos días.

Trump bajo presión

El presidente Donald Trump afronta un creciente desgaste político. Las encuestas reflejan que la mayoría de la ciudadanía le responsabiliza del bloqueo y de la parálisis de la Administración. El golpe electoral de esta semana, con la victoria del socialista Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York y los triunfos demócratas en Virginia y Nueva Jersey, ha reforzado la presión sobre la Casa Blanca.

Trump ha redoblado sus ataques contra el Senado y ha instado a los republicanos a abolir la regla del filibusterismo, que exige 60 votos para aprobar leyes. “Republicanos, acaben con la obstrucción parlamentaria y recuperen el sueño americano”, escribió este viernes en Truth Social.

Sin embargo, parte de su propio partido rechaza el plan, temeroso de que los demócratas puedan aprovecharlo cuando recuperen la mayoría. El temor a un nuevo revés en las elecciones legislativas de mitad de mandato, previstas para el próximo año, mantiene a los conservadores divididos y al país sumido en una crisis institucional sin precedentes.

Una crisis con efectos en cadena

Mientras tanto, las aerolíneas intentan contener el caos. Muchas cancelaron vuelos con antelación para evitar el colapso total de los aeropuertos, ofreciendo reembolsos y cambios sin coste a los pasajeros afectados. Los vuelos internacionales, por el momento, no se han visto afectados.

La FAA ha asegurado que no existe riesgo para la seguridad aérea, aunque advierte de que la situación podría deteriorarse rápidamente si no se restablece el pago a los controladores y al personal técnico. “Tenemos que tomar medidas sin precedentes porque nos encontramos en una situación sin precedentes”, insistió Duffy.

Con más de 4.000 vuelos alterados en un solo día y sin visos de acuerdo político inmediato, Estados Unidos enfrenta no solo un problema logístico, sino un síntoma profundo de disfunción institucional. Cada jornada sin presupuesto federal agrava la crisis y alimenta la sensación de que el país está volando a ciegas. @mundiario