El caso Epstein zarandea la unidad de los republicanos que sostienen a Trump en el Congreso

Donald Trump, presidente de EE UU. / White House
Las presiones para liberar más información sobre el escándalo del millonario pederasta han generado una fractura en el Partido Republicano, cuyos congresistas comienzan a exigir mayor transparencia al Gobierno de EE UU.

El escándalo en torno a Jeffrey Epstein —el millonario condenado por delitos sexuales que murió en una celda federal en 2019— ha vuelto al primer plano político en Estados Unidos, pero esta vez no por nuevas revelaciones del caso, sino por las consecuencias políticas que genera la demanda de transparencia en el Congreso. La creciente presión para que se liberen archivos completos sobre Epstein y su “lista de extorsiones” ha desatado un debate incómodo en el seno del Partido Republicano, que enfrenta una división entre quienes apoyan a la Administración Trump, la cual ha negado la existencia de una trama extorsionadora, y quienes exigen una rendición de cuentas más amplia.

Durante las últimas semanas, legisladores de ambos partidos han pedido al Departamento de Justicia que publique documentos clave sobre Epstein, incluyendo registros de vuelos, listas de contactos, comunicaciones internas y detalles de las investigaciones previas, tanto en Florida (2005-2007) como en Nueva York (2019), donde fue arrestado antes de su muerte. Sin embargo, la Casa Blanca solo ha solicitado la publicación de transcripciones de los jurados federales, lo que ha sido considerado insuficiente por muchos dentro y fuera del Congreso.

Este enfoque limitado ha generado tensión, particularmente entre los sectores más radicales del Partido Republicano, que históricamente han pedido transparencia total en casos que involucran al supuesto “Estado profundo”. Algunos congresistas afines al movimiento MAGA (Make America Great Again) han criticado abiertamente a la Administración por no liberar todos los documentos, un gesto poco habitual dentro del bloque leal a Donald Trump.

La división se ha vuelto más evidente con el avance del proyecto de ley “Epstein Files Transparency Act, impulsado por el republicano Thomas Massie (Kentucky) y el demócrata Ro Khanna (California). Esta propuesta legislativa va mucho más allá de lo que la Administración ha estado dispuesta a desclasificar: exige la publicación de todos los documentos relacionados con Epstein y su socia Ghislaine Maxwell, incluyendo evidencia de posibles destrucciones, omisiones o manipulaciones de archivos y detalles sobre las circunstancias de la muerte del financiero en prisión.

Tensiones visibles en el liderazgo republicano

Esta nueva legislación tendría carácter vinculante, lo que pondría presión directa sobre el Departamento de Justicia. El apoyo creciente al proyecto en ambos partidos podría obligar a un voto en el pleno una vez que la Cámara de Representantes retome su actividad tras el receso de cinco semanas.

Por lo tanto, las grietas dentro del Partido Republicano se hicieron públicas esta semana. Tres congresistas republicanos de la comisión de Supervisión de la Cámara votaron con los demócratas para emitir una citación formal al Departamento de Justicia en la que se exigía la entrega de los archivos. Mientras tanto, el presidente de la Cámara, Mike Johnson (Luisiana), ha intentado calmar la impaciencia popular al asegurar que “nadie en el Congreso está bloqueando los documentos sobre Epstein”. No obstante, su decisión de enviar anticipadamente a los legisladores a sus casas por adelantar el receso de verano es la razón por la cual el proyecto bipartidista sobre Epstein deberá esperar hasta septiembre para ser votado.

En paralelo, los demócratas han intensificado sus acusaciones, insinuando que algunos sectores del Partido Republicano estarían intentando ocultar información. “¿Qué están escondiendo al pueblo estadounidense?”, preguntó el líder demócrata Hakeem Jeffries, aumentando la presión mediática sobre el caso.

El papel de Maxwell y las maniobras judiciales

El resurgimiento del caso Epstein también ha reavivado el interés sobre Ghislaine Maxwell, quien actualmente cumple una condena de 20 años por su participación en la red de tráfico sexual. Esta semana, el Comité de Supervisión de la Cámara citó a Maxwell para que testifique en agosto. El objetivo: obtener información útil para futuras reformas legislativas sobre delitos sexuales y los controvertidos acuerdos judiciales que, en el pasado, permitieron a Epstein evitar penas severas.

Sin embargo, antes de dicha votación, el Departamento de Justicia había anunciado que el vicefiscal general Todd Blanche —quien también ha sido abogado de Donald Trump— tenía planes de reunirse con Maxwell en busca de su colaboración. El encuentro finalmente ocurrió este jueves y se extendió por horas en la penitenciaría de Florida donde Maxwell está encarcelada. Algunos lo han interpretado como un intento de negociación, mientras que el equipo legal de la exsocia ha anunciado que busca una reducción de su pena.

La creciente exposición del caso Epstein como un asunto político ha transformado lo que era una investigación judicial en un examen para la unidad republicana. El hecho de que legisladores conservadores se sumen a un llamamiento de los demócratas por mayor transparencia muestra que el tema trasciende las habituales líneas partidistas.

Por ahora, el Congreso regresa a sus distritos con una bomba política pendiente. La combinación de presiones internas, maniobras judiciales y el inevitable regreso del tema a la agenda pública augura un otoño caliente en Washington.@mundiario