Bukele devuelve a 252 venezolanos a Caracas a cambio de estadounidenses y presos políticos
Venezuela recibió este viernes a 252 ciudadanos repatriados tras haber sido deportados por el gobierno de Donald Trump a El Salvador bajo la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798. Los migrantes, señalados por Washington de tener presuntos vínculos con la banda criminal Tren de Aragua, estuvieron detenidos durante meses en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una prisión de máxima seguridad conocida por sus duras condiciones.
El regreso de los venezolanos formó parte de un acuerdo más amplio de intercambio de prisioneros entre Caracas y Washington, mediado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele. A cambio, el gobierno de Nicolás Maduro liberó a 10 ciudadanos estadounidenses, así como a decenas de presos políticos, según fuentes oficiales y ONGs venezolanas.
“Venezuela ha pagado un alto precio para lograr la libertad de estos connacionales”, declaró el canciller venezolano, Yván Gil, mientras Maduro agradecía a Bukele, a Donald Trump y al papa León XIV por las gestiones. En el aeropuerto de Maiquetía, los migrantes fueron recibidos por figuras clave del chavismo como Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello.
Aunque el gobierno estadounidense había catalogado a muchos de los deportados como miembros del Tren de Aragua —una organización que Washington considera “terrorista transnacional”—, abogados defensores y organizaciones civiles han denunciado que las acusaciones carecen de pruebas sólidas y que las deportaciones fueron parte de una agenda migratoria “abusiva” promovida por Trump.
Entre los venezolanos excarcelados, muchos denunciaron torturas físicas y psicológicas durante su reclusión en el Cecot. Casos como el de Óscar González Pineda, un obrero detenido en Texas y luego enviado a El Salvador sin antecedentes penales, refuerzan los cuestionamientos sobre el uso de la Ley de Enemigos Extranjeros, una norma de más de dos siglos que rara vez había sido aplicada en contextos migratorios.
En paralelo, las ONG venezolanas Foro Penal y el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLPP) confirmaron la liberación de al menos 80 detenidos en cárceles emblemáticas del país como El Helicoide y Tocorón. Aunque el gobierno venezolano insistió en que se trataba de individuos “condenados por delitos graves”, desde EE. UU. se consideró que eran “presos políticos”.
A pesar de no contar con relaciones diplomáticas oficiales con Venezuela, Washington logró sellar este acuerdo gracias a la mediación de Bukele, cuya relación con Trump ha sido notoriamente cercana. Desde 2020, el presidente salvadoreño ha aceptado recibir en su país a migrantes deportados por EE UU, incluidos aquellos sin la nacionalidad salvadoreña, una política que ha generado fuertes críticas a nivel internacional.
“Este canje no habría sido posible sin la intervención del presidente Bukele”, señaló un funcionario estadounidense. Sin embargo, tanto el portavoz como la Casa Blanca aclararon que el acuerdo no incluye alivios a las sanciones impuestas al régimen de Maduro.
Mientras en Venezuela se celebró el retorno de los 252 repatriados como una victoria humanitaria, sectores opositores señalaron que el régimen utilizó el canje para limpiar su imagen ante la comunidad internacional. Por su parte, los liberados estadounidenses —algunos de ellos identificados por la Fundación Foley— incluyeron exmilitares y empresarios detenidos por supuestos actos de conspiración.
El caso también vuelve a poner en foco las deportaciones por parte de EE UU bajo figuras legales extraordinarias, como la Ley de Enemigos Extranjeros, que activistas legales consideran inconstitucional y contraria a los derechos humanos.
Para muchos analistas, el acuerdo sienta un precedente riesgoso en el uso de migrantes como fichas de negociación internacional, pero también representa una apertura en el largo y tenso vínculo entre Caracas y Washington. @mundiario