Borrell sella el compromiso de la UE con Ucrania en su último viaje oficial a Kiev

Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania y Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea. / RR.SS
El jefe de la diplomacia europea se despide de su cargo con un último encuentro oficial con Zelenski, en medio de la incertidumbre sobre la continuidad del apoyo militar de EE UU en la guerra contra Rusia.

Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, se ha convertido en uno de los aliados más populares de Ucrania, tanto en las calles como en los despachos de poder. En su última visita oficial a Kiev antes de vencer su mandato, fue recibido este lunes por el presidente Volodímir Zelenski, quien le expresó su gratitud por el apoyo inquebrantable que la Unión Europea ha brindado a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa. Zelenski destacó el papel de Borrell en el respaldo a Ucrania y el esfuerzo conjunto por fortalecer los lazos con la Unión Europea, especialmente en plena incertidumbre sobre el apoyo internacional tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE UU, quien ha prometido acabar con la guerra en “24 horas”.

Durante esta visita, Borrell y Zelenski abordaron asuntos cruciales como el avance en la cooperación con la UE y el proceso de transferencia de un préstamo de 50.000 millones de dólares, acordado con el G-7 a partir de activos rusos congelados en el exterior. Borrell mostró también su preocupación por la situación en el frente de batalla, donde las fuerzas rusas han intensificado su avance, y discutió sobre el posible impacto de una futura presidencia de Trump en Estados Unidos, quien ha criticado duramente el apoyo militar a Ucrania.

Borrell enfatizó que Europa debe asumir un papel activo en su propia seguridad y no depender exclusivamente de Estados Unidos para su defensa. “Europa está en peligro y los europeos deben asumir sus responsabilidades”, declaró el alto representante, quien defendió la idea de que el continente debe convertirse en un garante de la seguridad regional. Borrell señaló que la dependencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el apoyo militar estadounidense no deberían ser la única garantía de protección europea y resaltó la necesidad de aumentar el presupuesto en defensa, incluso si ello requiere tomar decisiones difíciles.

Entre los proyectos impulsados por Borrell destaca el compromiso de proporcionar a Ucrania un millón de proyectiles de artillería en el plazo de un año, un objetivo que aún no se ha cumplido en su totalidad. Borrell reconoció que la capacidad industrial de Europa para producir munición estaba “bajo mínimos” al comienzo de la guerra, lo que planteó serios desafíos para cumplir las promesas hechas a Ucrania. Sin embargo, Europa ha logrado incrementar la producción de munición en un 40 %, acercándose a los objetivos iniciales, aunque con dificultades logísticas y de coordinación.

En su encuentro con las autoridades ucranianas, Borrell también trató la cuestión de la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, un objetivo que el Gobierno de Kiev desea acelerar. Sin embargo, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha insistido en que la adhesión debe realizarse de manera gradual, recordando los procesos extensos que experimentaron otros países como Polonia. Esta postura generó tensión con Ucrania, cuyo presidente insiste en la necesidad de una integración rápida como garantía de estabilidad y defensa frente a Rusia.

Con su visita de despedida a Kiev, Borrell cierra una etapa en la que ha consolidado su papel como uno de los principales defensores de Ucrania en Europa. A pesar de los desafíos logísticos y políticos, su mandato deja como legado una UE más comprometida con la seguridad en su frontera oriental y con la creación de una defensa europea autónoma, lo que plantea un nuevo horizonte para la política exterior del bloque comunitario en la región. @mundiario