Alemania pone fin al vacío de poder: Merz sella una coalición para hacer frente a la era Trump
Después de semanas de negociaciones intensas y bajo la presión de una coyuntura internacional especialmente crítica, Alemania ha sellado un nuevo acuerdo de gran coalición entre la Unión Democristiana (CDU), su formación hermana bávara, la CSU, y el Partido Socialdemócrata (SPD). El pacto permitirá que el líder democristiano Friedrich Merz sea investido canciller a principios de mayo, tras cerrar con sus socios un contrato de coalición de 140 páginas titulado “Responsabilidad para Alemania”. Con ello, se pone fin a la incertidumbre institucional que se cernía sobre el país desde las elecciones federales del 23 de febrero.
El acuerdo, anunciado este miércoles en el Bundestag por Merz y los colíderes socialdemócratas Lars Klingbeil y Saskia Esken, llega en un momento en que Alemania —y Europa— necesitaban urgentemente una respuesta política firme. “Mi mensaje a Donald Trump es que Alemania ha regresado”, proclamó Merz en inglés ante la prensa, en una declaración que resume el espíritu del nuevo Ejecutivo: proyectar fortaleza, liderazgo y compromiso europeo frente a la ofensiva comercial y diplomática del actual presidente estadounidense.
El contexto geopolítico ha sido un catalizador clave. Las nuevas tarifas arancelarias impuestas por Trump amenazan con agravar la recesión en la que se encuentra inmersa la economía alemana desde hace dos años. La industria exportadora, columna vertebral del modelo económico germano, podría sufrir una contracción de hasta el 15 % en sus ventas a EE UU, según cálculos del Gobierno saliente. Esta situación, unida al temor creciente de que Washington reduzca su implicación militar en Europa en plena amenaza rusa en el Este, ha obligado a las principales fuerzas políticas a acelerar un entendimiento.
El nuevo ejecutivo nace también con la responsabilidad de contener el ascenso de la extrema derecha. Alternativa para Alemania (AfD) quedó segunda en las elecciones con un 21 % de los votos, a escasa distancia de la CDU/CSU (28 %), y los últimos sondeos apuntan a un posible empate técnico si se repitieran los comicios. En este contexto, Merz y Klingbeil se han convertido en los rostros visibles de un esfuerzo por restaurar la confianza en el centro político. “En este tiempo de polarización, es bueno que se construyan puentes”, dijo Klingbeil al destacar la cooperación entre dos partidos históricamente enfrentados.
Las reformas del Ejecutivo
Entre las medidas acordadas, figuran reformas económicas ambiciosas: rebajas fiscales, aumento del salario mínimo de 12 a 15 euros por hora y un plan de inversión público sin precedentes gracias a la reciente reforma constitucional que permite endeudarse por hasta un billón de euros. Ese paquete financiará mejoras en infraestructuras, transición ecológica y modernización del ejército. El SPD ha conseguido blindar el derecho de asilo en la ley, mientras que Merz ha obtenido una concesión simbólica con la reintroducción —inicialmente voluntaria— del servicio militar.
La coalición también definirá una arquitectura gubernamental con un reparto equilibrado de poder. El SPD controlará Finanzas, Defensa y siete ministerios; la CDU también gestionará siete carteras, incluyendo Exteriores; mientras que la CSU tendrá tres, entre ellas Interior. Klingbeil se perfila como vicecanciller, y se espera que el popular Boris Pistorius continúe al frente de Defensa.
A pesar del aparente equilibrio, en las bases democristianas hay malestar por lo que consideran concesiones excesivas a sus socios. Merz, de 69 años, ha sido criticado por sectores conservadores que le reprochan haber roto la promesa electoral de mantener el techo de deuda. Otros le acusan de falta de experiencia negociadora, algo que contrasta con la trayectoria política más prolongada y estructurada de Klingbeil, de 47 años, curtido en el aparato del SPD.
El reto de liderar Alemania
El contrato de coalición debe ser ratificado aún por las bases del SPD mediante votación electrónica y por la CDU en un minicongreso previsto para final de mes. La CSU lo validará a través de su ejecutiva. Aunque todo apunta a que el texto será refrendado, la presión sobre Merz será enorme desde el primer día.
El éxito del nuevo canciller, que será investido en mayo, no solo se medirá por la recuperación económica o la gestión internacional, sino por su capacidad para frenar el avance de AfD y restituir la confianza en el centro político de cara a las elecciones de 2029.
El mensaje del pacto es claro: en un entorno dominado por el nacionalismo, la guerra comercial y la fragmentación democrática, Alemania quiere volver a ser un actor estable, fiable y fuerte. Merz, en su retorno a la primera línea tras más de una década en el sector privado, arranca su mandato con poder, pero también con fragilidad. Y con una promesa que deberá materializar rápidamente: que el país que lidera está de nuevo dispuesto a asumir su responsabilidad histórica en Europa y en el mundo. @mundiario