La Fórmula 1 inaugura una era radical con cinco claves decisivas en 2026
La temporada 2026 marca un antes y un después en la historia de la Fórmula 1. Los nuevos chasis son más cortos, estrechos y ligeros, con una reducción notable de peso y distancia entre ejes que promete coches más ágiles. Desaparece el antiguo efecto suelo tal y como lo conocíamos y la aerodinámica activa cobra un protagonismo inédito.
El tradicional DRS dice adiós, pero no la movilidad aerodinámica. Ahora tanto el alerón trasero como el delantero cuentan con dos configuraciones, una para recta y otra para curva. La intención es reducir la resistencia sin disparar las velocidades punta en una era en la que la eficiencia energética pasa a ser el eje central del reglamento.
En el apartado mecánico, las nuevas unidades híbridas cambian la balanza hacia la electricidad. El motor V6 turbo de 1,6 litros mantiene su esencia, pero el MGU-H desaparece y el MGU-K multiplica su peso específico hasta aportar cerca del 50% de la potencia total. La energía eléctrica disponible se dispara hasta los 350 kW, alterando estrategias y gestión en carrera.
La parrilla también se transforma con la llegada de Audi como equipo oficial tras absorber Sauber y con el estreno absoluto de Cadillac, que comenzará como cliente de Ferrari. Además, Red Bull asume el desafío de su propio motor junto a Ford, una apuesta que pone bajo lupa a Milton Keynes en plena transición técnica.
En el plano deportivo, la incógnita es total. Con reglamento nuevo suelen emerger jerarquías inesperadas. Mercedes, Ferrari, Red Bull y McLaren parten como aspirantes, mientras Arvid Lindblad será el único novato en una parrilla veterana. Si la igualdad se confirma, 2026 puede abrir una de las luchas por el título más imprevisibles de la última década. @mundiario