La FIA condena el acoso a Ocon tras su incidente con Colapinto en China

Franco Colapinto. / Instagram: francolapinto
Amenazas tras el choque ponen sobre la mesa, una vez más, el acoso en redes en la Fórmula 1.

La Fórmula 1 vuelve a enfrentarse a su cara más oscura tras el aluvión de amenazas recibidas por Esteban Ocon después de su incidente con Franco Colapinto en el Gran Premio de China. Lo que comenzó como un lance de carrera acabó derivando en una ola de acoso en redes sociales. El piloto de Haas se convirtió en objetivo de comentarios extremos que cruzaron la línea de lo tolerable.

Motorsport lo explica así: el episodio en pista tuvo lugar en plena batalla estratégica, con ambos pilotos optando por neumáticos duros en un contexto distinto al resto de la parrilla. El intento de adelantamiento de Ocon terminó en contacto y trompo para ambos, dejando daños en los monoplazas. La sanción posterior al francés no calmó los ánimos de una parte de la afición.

Franco Colapinto, lejos de alimentar la polémica, optó por rebajar la tensión tras la carrera. Confirmó que Ocon se disculpó y que el incidente quedó en el plano deportivo. Sin embargo, esa postura no fue replicada por algunos seguidores, que intensificaron el acoso hasta niveles preocupantes. La situación obligó a intervenir incluso al entorno del piloto argentino para pedir calma.

Ante este escenario, la FIA reaccionó con firmeza. A través de su iniciativa contra el abuso en línea, el organismo condenó los hechos y reclamó respeto hacia los competidores. Su presidente, Mohammed Ben Sulayem, insistió en que el odio y las amenazas no tienen cabida en el deporte. El mensaje busca frenar una tendencia que empieza a ser recurrente en el paddock.

Casos similares en el pasado reciente reflejan un problema estructural que va más allá de un incidente aislado. Pilotos como Tsunoda, Doohan o Antonelli también han sufrido episodios de acoso digital. La Fórmula 1, cada vez más global y mediática, se enfrenta al reto de proteger a sus protagonistas. Porque la pasión, cuando se desborda, deja de ser deporte. @mundiario