Briatore vuelve a mandar en la F1 y lanza el desafío de Alpine

Flavio Briatore, empresario italiano, / @AlpineF1Team
El italiano seguirá al mando de la escudería en 2026 con poder total y un plan ambicioso. Motor Mercedes, nuevo reglamento y un mensaje sin complejos.

Flavio Briatore ha vuelto a la Fórmula 1 como quien nunca se fue. Oficialmente es asesor ejecutivo de Alpine, pero en la práctica todo pasa por su mesa. Vetado durante años tras el Crashgate, el italiano reaparece apelando a la pasión, aunque su discurso desprende algo más: poder, control y ambición sin disimulos. En Barcelona, durante la puesta en escena del A526, dejó claro que ha regresado para mandar.

El punto de partida no engaña a nadie. En el diario Sport recuerdan que Alpine fue último en 2025, con solo 22 puntos, y Briatore no esquiva la realidad. Precisamente por eso ve una oportunidad en el nuevo reglamento de 2026. El equipo abandonó pronto el desarrollo del coche anterior y ha concentrado recursos en el futuro. Más túnel de viento, hoja en blanco y un elemento clave: el motor Mercedes.

El italiano insiste en que la competitividad se construye paso a paso. Primero acabar carreras, luego puntuar con regularidad y, cuando el contexto lo permita, mirar al podio. No vende milagros inmediatos, pero sí una idea clara: estar siempre en la pelea. Para Briatore, moverse entre los ocho o diez primeros es la base de cualquier proyecto ganador.

También hay un mensaje directo a los pilotos. Gasly y Colapinto tendrán un papel decisivo en una F1 donde la gestión será tan importante como la velocidad. Briatore cree que la nueva normativa equilibra el peso del piloto y exige inteligencia en carrera y con la batería. Herramientas hay; ahora toca demostrar talento y carácter.

El plan, dice, existe. Primero estabilidad, luego ambición total. Briatore recuerda Benetton y Renault, proyectos que parecían una broma antes de convertirse en campeones. Hoy, en Alpine, vuelve a sentirse en casa. Y avisa con media sonrisa: si vuelven a ganar, muchos volverán a reír. Él, probablemente, el último. @mundiario