El próximo viernes 9 de febrero, Filmin nos brinda una joya cinematográfica, "Dejad que el río fluya", el cuarto largometraje del talentoso director noruego Ole Giæver. Esta película, ambientada en la década de los 70, nos sumerge en la intrincada trama del conflicto en torno a la construcción de una planta hidroeléctrica en el río Alta, en la helada Finnmark, al norte de Noruega.

Enmarcada en la resistencia sami, un grupo étnico que ha habitado estas tierras laponas por generaciones, la película destaca cómo la construcción de la presa afectó la fauna local, especialmente renos y salmones, y alteró drásticamente la vida social y económica de la comunidad. El conflicto no solo tuvo consecuencias ambientales, sino que también desencadenó un movimiento de resistencia que marcó un hito en la historia de los samis, elevando la conciencia sobre sus derechos como pueblo indígena.
La trama sigue los pasos de Ester, interpretada por la debutante Ella Marie Hætta Isaksen, una joven atrapada en la vergüenza de su identidad sami. La historia se desenvuelve a medida que Ester se ve arrastrada a las protestas de su pueblo, desencadenando un viaje personal que la libera de la vergüenza que ha cargado durante tanto tiempo.
El director Ole Giæver, hijo de un activista del movimiento anti-presa en 1979, nos brinda una experiencia íntima y reveladora. A pesar de que Giæver era apenas un niño de dos años en aquel entonces, su conexión personal con los eventos se revela en la realización de esta película, que él mismo describe como su "despertar sami". Al explorar el impacto de la presa, Giæver se sumergió en una profunda investigación, encontrándose con activistas, historiadores y protagonistas de las protestas.
Entre las conmovedoras historias recopiladas, destaca la del continuo y brutal abuso del gobierno noruego sobre los samis. Giæver resalta los testimonios impactantes de Jorunn Eikjok y Synnøve Persen, quienes lideraron una huelga de hambre frente al parlamento noruego. Para ellos, el caso Alta no solo se trataba de la existencia del río, sino de la existencia misma de un pueblo.
"Dejad que el río fluya" no solo cautivó al público, sino que también se llevó a casa tres premios Amanda, los prestigiosos galardones del cine noruego, incluyendo Mejor Película y Mejor Dirección. Además, conquistó el corazón del público en los festivales de Tromsø y Göteborg, alzándose con el codiciado Premio del Público.
Este próximo estreno en España promete sumergirnos en un relato cinematográfico inolvidable, tejiendo una narrativa rica en historia, orgullo y el despertar de una comunidad que lucha por su identidad en medio de las corrientes turbulentas del progreso.@mundiario


