Rueda endurece la prevención contra incendios en Galicia tras la catástrofe de agosto
La devastadora ola de incendios que ha arrasado más de 120.000 hectáreas este verano en Galicia ha reabierto un viejo debate sobre la gestión forestal y la prevención de catástrofes. Alfonso Rueda, presidente de la Xunta, ha anunciado un endurecimiento de las medidas para garantizar el cumplimiento de la ley gallega de 2007, una norma pionera en prevención que obliga a limpiar fincas y desbrozar franjas de protección en las aldeas. La Xunta de Galicia asumirá la limpieza de franjas secundarias en concellos de menos de diez mil habitantes.
La paradoja es evidente: el PP votó en contra de aquella ley, con Alberto Núñez Feijóo al frente y Rueda como número dos, calificándola entonces de “utópica”. Hoy, 18 años después, la misma norma se convierte en la piedra angular de la estrategia del Gobierno gallego.
En su comparecencia en el Parlamento, Rueda reconoció “incumplimientos generalizados” y anunció que la Xunta actuará directamente cuando los vecinos no limpien sus fincas, pasando después “la factura y las sanciones” a los propietarios. Los pequeños municipios, admite, carecen de medios para afrontar esta tarea, por lo que la Administración autonómica asumirá desbroces en localidades de menos habitantes y reforzará el apoyo económico y logístico a los ayuntamientos.
El plan contempla duplicar el número de inspectores, simplificar trámites para desbroces y quemas controladas y permitir “fuegos técnicos” supervisados en zonas protegidas, además de fomentar la plantación de especies frondosas en torno a las aldeas. La Xunta promete también reforzar los medios aéreos, renovar material y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores forestales. Además, Rueda ha reclamado al Gobierno central la apertura de una base permanente de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en Galicia.
Rueda anuncia que la Xunta acometerá el refuerzo de los medios aéreos de extinción e incrementará la revisión junto a los ayuntamientos de la limpieza de las zonas más próximas a las viviendas
Sin embargo, estas medidas llegan con la oposición frontal del BNG y el PSdeG, que acusan al presidente de “incompetencia” y reclaman su dimisión. Ana Pontón, líder nacionalista, subraya que la tragedia “no fue inevitable” y recuerda que el PP “desmanteló” medidas de prevención cuando recuperó la Xunta, reduciendo franjas de seguridad y flexibilizando repoblaciones forestales. El socialista José Ramón Gómez Besteiro, por su parte, reprocha a Rueda la falta de ejecución de fondos destinados a prevención y lo acusa de improvisar mientras Galicia ardía.
“Nadie hace todo perfecto”
Rueda responde que “nadie hace todo perfecto” y defiende que corregir su política forestal tras la catástrofe es “gobernar con valentía, no incompetencia”. Acusa a la oposición de “demagogia” y de aprovechar políticamente el drama, pero evita profundizar en las críticas sobre los medios parados, la falta de personal y la coordinación del operativo.
El debate evidencia un problema estructural: Galicia sigue atrapada entre intereses enfrentados, falta de recursos y políticas forestales fragmentadas. La nueva estrategia de Rueda apunta a un mayor control y sanciones, pero su éxito dependerá de que las promesas no queden, como tantas veces, en titulares. Los incendios no se apagan solo con helicópteros y multas: requieren planificación a largo plazo, inversión sostenida y consenso político real. @mundiario