Rueda apuesta por el Puerto Exterior de A Coruña como motor de la Galicia verde e industrial

Javier Goñi saluda a Alfonso Rueda en presencia de Martín Fernández Prado. / Mundiario

La nueva terminal de combustibles de Exolum en Punta Langosteira, con más de 100 millones de inversión, aspira a situar a Galicia en la vanguardia de la transición energética.

Galicia lleva años buscando un equilibrio entre su tradición industrial y la necesidad de subirse al tren de la transición energética. El proyecto que la compañía Exolum desarrollará en el Puerto Exterior de A Coruña, con una inversión superior a los 100 millones de euros, parece apuntar en esa dirección. La nueva terminal marítima de graneles líquidos en Punta Langosteira no es solo una apuesta logística: es una declaración de intenciones sobre el modelo económico que la comunidad quiere para las próximas décadas.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, no ocultó su satisfacción tras reunirse con la Autoridad Portuaria y con el CEO de Exolum. Habló de un proyecto “estratégico” para Galicia, capaz de consolidar la vocación industrial del puerto y, al mismo tiempo, impulsar un nuevo tejido productivo basado en los combustibles sostenibles —amoniaco verde, metanol, biocarburantes o incluso CO₂ capturado—. Si las promesas se cumplen, Langosteira podría convertirse en una pieza clave de la economía descarbonizada del noroeste peninsular.

Sin embargo, más allá de los titulares, conviene recordar que la apuesta por las energías limpias no se mide solo en inversiones. El verdadero desafío será que esta infraestructura genere empleo estable y contribuya a crear un ecosistema industrial innovador y arraigado en el territorio. Galicia necesita proyectos tractores que no solo sirvan de escaparate, sino que integren a sus pymes, a sus centros tecnológicos y a su sistema universitario en la nueva cadena de valor energética.

La elección de Punta Langosteira no es casual. El Puerto Exterior de A Coruña, construido con una visión de futuro que durante años fue puesta en duda, empieza a demostrar su potencial. Su localización, su accesibilidad y su margen de crecimiento lo convierten en un enclave idóneo para atraer inversiones vinculadas a la transición verde. Pero su éxito dependerá también de su integración con el resto del sistema portuario gallego y de su capacidad para competir, en sostenibilidad y eficiencia, con los grandes puertos atlánticos.

Rueda insistió en que Galicia no puede quedarse al margen de la nueva economía de las “moléculas verdes”. Tiene razón: el cambio energético global está redefiniendo los mapas industriales y quien llegue tarde corre el riesgo de quedar relegado. Pero la prudencia aconseja no confundir una buena noticia con una victoria definitiva. La inversión de Exolum es un paso importante, no una meta alcanzada.

El reto está en aprovechar el impulso para construir una Galicia más innovadora, más verde y menos dependiente de los ciclos del pasado. Si el Puerto Exterior logra convertirse en el verdadero polo energético del norte ibérico, el proyecto de Langosteira no solo transformará un muelle: podría transformar, también, el futuro económico de toda una comunidad. @mundiario