Presiones en el PSdeG de Formoso para hacer cambios en la Delegación del Gobierno

Pedro Sánchez y Valentín G. Formoso. / PSdeG-PSOE
En las próximas semanas se sustituirá a la subdelegada de Pontevedra por jubilación, pero existen movimientos que buscan más cambios en la delegación y subdelegaciones del Gobierno en Galicia después de que Moncloa no confiase en las demandas de Formoso durante más de un año.

Hace 23 meses, el presidente Pedro Sánchez cambiaba a su primer delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, por José Miñones. El primero, más conocido por haber sido alcalde de A Coruña y muy combativo frente a la Xunta de Feijóo, daba paso a un perfil también municipalista, al tratarse del hasta entonces alcalde de Ames (A Coruña), pero más joven y menos político. Eran tiempos en los que Iván Redondo aún estaba al frente del gabinete de Moncloa antes de ser sustituido por Óscar López.

Ese fue el gran cambio en la Delegación del Gobierno en Galicia durante la etapa de Pedro Sánchez. Le siguió el relevo forzado por la jubilación de Pilar López Riobóo al frente de la subdelegación coruñesa por María Rivas, y en próximas semanas tocará sustituir a la subdelegada Maica Larriba al frente del organismo gubernamental de Pontevedra por la misma imposición legal al cumplir los 70 años.

Intentos del PSdeG

Si bien Valentín González Formoso y su número dos, José Manuel Lage Tuñas, han tratado de introducir otros cambios en distintos cargos de la administración periférica del Estado, no fueron atendidos ni en Moncloa ni en Ferraz, donde crece el descontento con la dirección de los socialistas gallegos desde que el alcalde de As Pontes tomara las riendas. Su bajo nivel de actividad unido a una errática y cambiante estrategia explica en parte el declive del PSdeG que pronostican todas las encuestas y que preocupa en Madrid. Los de Santos Cerdán siguen con detalle la evolución en los territorios de cara a las elecciones generales de diciembre y estudian las consecuencias de cada posible movimiento, aunque tienen claras dificultades para comprender un tablero gallego más complejo para los socialistas desde que Gonzalo Caballero salió de la dirección del socialismo galaico.

Pese a que el presidente del Gobierno nunca le ha dado interlocución directa y a que en la sala de mandos de Ferraz desconfían de sus maniobras, el secretario de organización del PSdeG, Lage Tuñas, está deseando introducirse con más influencia en la estructura de la Delegación del Gobierno que hasta ahora dirige José Miñones, quien no ha despuntado pero se ha mantenido fiel a Pedro Sánchez y ha cerrado las puertas a los intereses más concretos de Formoso.

"El presidente dio orden de que Miñones tuviese margen de decisión en la delegación al margen de lo que quisiese Formoso", señalan fuentes socialistas. Pero con su familia ubicada en Madrid, Miñones podría ser dirigido a algún cargo en la capital, lo que posibilitaría la entrada de los de Formoso en la Delegación del Gobierno en Galicia aprovechando los obligados cambios en el Consejo de Ministros una vez confirmadas Carolina Darias y Reyes Maroto como candidatas en Canarias y Madrid. Falta por ver qué decide Sánchez.

Besteiro, propuesto para todo

Después de que tanto Lage como Formoso deslizasen la idea de que José Ramón Gómez Besteiro, expresidente de la Diputación de Lugo y secretario general de los socialistas gallegos entre 2013 y 2016, podría ser candidato a la Xunta, abriendo una fuerte crisis de liderazgo entre los socialistas que les obligó a recular, desde la dirección del PSdeG corrieron el rumor de que Besteiro podría ocupar un ministerio, una vez se produjera la citada remodelación del Gobierno. Sin embargo, nada ha gustado esta maniobra en la Moncloa, donde saben que a Pedro Sánchez le molestan especialmente esas estrategias para promover nombres y donde lo del lucense como ministro se lo han tomado como una "ocurrencia desbaratada". 

Dado que esa estrategia no funciona, como le ocurrió a Pilar Cancela cuando la utilizó en la formación del primer gobierno de Pedro Sánchez, ahora esos cuadros están promoviendo la idea de desplazar a Miñones a Madrid para intentar colocar a Besteiro como delegado del Gobierno. "La obsesión por darle una salida laboral y política a Besteiro parece ser la máxima preocupación de un PSdeG que debería estar centrado en hacer oposición a Rueda y en defender el Gobierno de Sánchez para ir con fuerza a las municipales", señala un veterano socialista que ocupó altas responsabilidades en la organización.

Cuando apenas faltan 10 meses para las elecciones generales, muchos socialistas alertan de que esas maniobras generan “más confusión y debate”, máxime porque se sabe que el presidente del Gobierno recuerda la distancia de Besteiro cuando no lo apoyó en las primarias frente a Susana Díaz.

De aquella también se llegó al extremo de que estando Pedro Sánchez en un mitin de su campaña interna en los jardines de A Coruña, Valentín González Formoso ni siquiera bajó a saludarle, estando en su despacho de la Diputación, que está al lado. Justo lo contrario de lo que había hecho entonces José Miñones, que contribuyó a reunir un buen número de personas en otro mitin de primarias de Pedro Sánchez en Compostela.

El PP prepara su artillería

Donde están preparados es en el PP. Su artillería está a la espera del momento oportuno si el PSOE intenta lanzar a Besteiro a algún cargo importante después de quedar exonerado de responsabilidades judiciales tras una larga serie de imputaciones en las operaciones Pulpo y Garañón, derivadas de su etapa como concejal de Urbanismo en Lugo y de su paso por la Diputación lucense.

Parece que los del PP no intentarán indagar más en los casos ya juzgados sobre los que tienen muchos detalles. Pero la información que manejan los populares lucenses no se ciñe solo a las responsabilidades políticas por el coste económico del caso Garañón, edificio que se intentará derribar próximamente, sino que incorporan más asuntos incluso del tiempo posterior a las elecciones generales de 2015 y que también conocen en Génova. Guardan silencio de momento, pero contemplan el posible uso de los dossieres en la estrategia del PP para situar a Feijóo, buen conocedor de las claves políticas gallegas, en Moncloa. 

Ahora solo queda esperar para saber si el presidente Sánchez mueve fichas en Galicia o si opta por mantener la estructura hasta las elecciones de diciembre, esquivando así los posibles disparos de los populares. @mundiario