Pedro Sánchez desmonta la filtración de que Inés Rey era ministrable

Inés Rey. / PSdeG - PSOE
Al designar a Sara Aagesen como sustituta de Teresa Ribera, el presidente del Gobierno deshace la estrategia del entorno de la alcaldesa de A Coruña, que difundió que tenía posibilidades de ascender a ministra de Transición.

La noticia de la salida de Teresa Ribera para ejercer como vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria europea, con la consiguiente crisis de gobierno que debería acometer Pedro Sánchez, no fue desaprovechada desde el entorno de la alcaldesa de A Coruña. A través de distintos medios, esas fuentes pusieron en circulación que Inés Rey podía ser ascendida a ministra, a pesar de que sus avales eran una capacitación profesional diferente, un escaso compromiso ecologista y unos resultados electorales que distan de suponer un refuerzo político.

Esta misma semana Pedro Sánchez hizo oficial la decisión tomada. Sara Aagesen, hasta ahora secretaria de Estado de Energía, ocupará los cargos que deja vacantes Teresa Ribera. Así pues, esta ingeniera química en la especialidad de Medio Ambiente ejercerá como ministra de Transición Ecológica y también la vicepresidencia tercera del Gobierno.

El nombramiento decidido por Pedro Sánchez deja, pues, en evidencia la estrategia de comunicación del entorno de Inés Rey, interesado en potenciarla en el ámbito nacional, a pesar de que en las últimas elecciones municipales fue ampliamente superada por el PP, al igual que lo fue el PSOE en su ciudad en las pasadas generales y europeas; y de que en las recientes autonómicas su partido cayó en la ciudad herculina hasta el 14% de los votos, relegada por PP y BNG.

En el contexto de la sustitución de Teresa Ribera, desde la dirección del PSOE gallego también sacaron a la palestra mediática otro nombre, el del eurodiputado de Lalín Nicolás González Casares, enfermero de profesión, que al menos esta vez tampoco ha gozado de consideración por parte del presidente del Gobierno. Con él en la lista como único candidato socialista gallego, el PSOE pasó en Galicia de ser primera fuerza con un 35% de los votos, a quedarse en el 27% y 13 puntos por detrás del PP. Esta caída electoral no se corresponde con los datos nacionales, donde el partido conservador apenas sacó tres puntos de ventaja a los del puño y la rosa.

Pero si fue llamativa la debacle socialista en Galicia, más lo fue en Lalín (Pontevedra), el pueblo donde el ahora eurodiputado llegó a ser teniente de alcalde bajo el mandato de Rafael Cuiña, hijo del otrora todopoderoso barón popular Xosé Cuiña. El PSOE perdió en la villa del Deza más de 17 puntos, al pasar de casi 4.500 papeletas a no alcanzar las 1.700. @mundiario