La Unión Europea sorprende al alza en pleno pulso comercial con Washington

Un trabajador. / Cedida.
La Comisión Europea revisa al alza sus previsiones económicas para 2025 y 2026 pese a la tensión comercial con Estados Unidos, impulsada por un mercado laboral sólido, un consumo resistente y el empuje de las inversiones financiadas por el fondo de recuperación.

La economía europea encara los próximos años con un vigor inesperado. A pesar de la guerra comercial abierta con Estados Unidos y de la subida de aranceles que amenazaba con lastrar las exportaciones, Bruselas ha actualizado sus previsiones con un tono más optimista: la zona euro crecerá un 1,3% en 2025 y un 1,2% en 2026, mientras que el conjunto de la UE lo hará un 1,4% en ambos ejercicios. Se trata de revisiones al alza de hasta cuatro décimas respecto a las estimaciones de primavera.

El buen comportamiento del primer trimestre —favorecido por un adelanto estratégico de exportaciones ante la escalada arancelaria—, la fortaleza del empleo y el impulso del fondo de recuperación han sido claves para este repunte de expectativas, según el informe presentado este lunes por la Comisión Europea. El análisis subraya que la mejora es generalizada: casi todos los Estados miembros mejoran sus perspectivas, con la excepción de Estonia, Luxemburgo y Austria.

Alemania repunta ligeramente y España vuelve a liderar el crecimiento

Incluso Alemania, atrapada desde hace dos años en una crisis estructural que frenó su motor industrial, logra pequeños avances: crecerá un 0,2% este año y un 1,2% en 2026. Son cifras modestas, pero marcan un cambio de tendencia en la locomotora del continente.

España, en cambio, vuelve a destacar como la economía más dinámica de la UE. Bruselas eleva su previsión de crecimiento hasta el 2,9% para este año, en línea con el cuadro macroeconómico que el Gobierno presentará este martes. Para 2026 anticipa un 2,3%, una leve moderación, pero aún muy por encima del promedio comunitario. La Comisión atribuye este impulso a la robustez del mercado laboral y al efecto de los flujos migratorios, que están sosteniendo tanto el empleo como el consumo interno. No obstante, advierte que una desaceleración de la llegada de migrantes podría frenar la demanda y la inversión.

La resistencia del empleo y la inflación bajo control refuerzan la estabilidad

Uno de los pilares de este escenario más benigno es el comportamiento del mercado laboral europeo. Las tasas de paro se mantendrán en torno al 6% en la UE y en la eurozona, pese a la desaceleración económica de los últimos años. España, cuyo desempleo sigue siendo uno de los más altos del bloque, podría bajar del 10% por primera vez desde hace década y media en 2026.

A este contexto se suma una inflación ya encauzada hacia el objetivo del 2% del Banco Central Europeo, lo que permite anticipar una política monetaria más estable en los próximos años. Tipos de interés en calma implican mejores condiciones para el crédito y, por ende, un entorno más favorable para las empresas y la inversión.

Comercio, aranceles y ventaja relativa en un escenario incierto

El informe también destaca el papel del acuerdo alcanzado en verano entre Bruselas y Washington, que ha aportado una dosis de certidumbre en un marco comercial agitado. Aunque el arancel del 15% a las exportaciones europeas hacia Estados Unidos es el más alto en casi un siglo, sigue siendo menor que el aplicado a otros socios comerciales, lo que deja a la UE en una posición relativamente ventajosa. Aun así, Bruselas matiza que esta ventaja se da en un entorno de exportaciones moderadas y un euro fuerte, lo que limita su impacto.

La Comisión subraya que el Fondo de Recuperación y otros instrumentos financieros europeos continúan amortiguando los efectos del ajuste fiscal, permitiendo que la demanda interna siga siendo el principal motor del crecimiento. Países como Portugal y España están logrando reducir de forma notable sus ratios de deuda pública, aunque estas continúan en niveles elevados.

En cuanto al déficit, los dos países ibéricos —especialmente Portugal— se encaminan a situarse por debajo del umbral del 3% fijado por el Pacto de Estabilidad, mejorando las perspectivas frente a un promedio comunitario que seguirá por encima de esa referencia debido, entre otros factores, al incremento del gasto en defensa que crecerá del 1,5% del PIB al 2% en 2027. @mundiario