Trump utiliza los aranceles como herramienta de presión económica contra México, Canadá y la UE

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá y Donald Trump, presidente de EE UU. / @JustinTrudeau
El presidente estadounidense retrasa la entrada en vigor de los gravámenes a sus vecinos para forzar concesiones comerciales mientras pone la mira en Europa.

La política comercial de Donald Trump sigue marcada por su estrategia de presión económica a través de aranceles. Aunque justifica los nuevos gravámenes contra México y Canadá por cuestiones de inmigración y narcotráfico, su discurso deja claro que su verdadero objetivo es corregir el déficit comercial de Estados Unidos. En este contexto, ha decidido retrasar la entrada en vigor de los aranceles del 25 % a las importaciones mexicanas y canadienses hasta el 4 de marzo, con la intención de negociar condiciones más favorables para su país.

Mientras tanto, la Unión Europea se perfila como el próximo blanco de su ofensiva comercial, con acusaciones similares sobre el desequilibrio en las relaciones comerciales y restricciones a productos estadounidenses.

Un mes de margen para lograr concesiones

En teoría, la suspensión temporal de los aranceles responde a los compromisos asumidos por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en materia de control fronterizo y lucha contra el tráfico de drogas. Sin embargo, Trump ha dejado claro que su interés principal es reducir el déficit comercial con ambos países.

“Deben equilibrar su comercio con nosotros”, afirmó el mandatario, dejando en segundo plano las razones esgrimidas oficialmente. En sus conversaciones con Trudeau, incluso abordó la dificultad que enfrentan los bancos estadounidenses para operar en Canadá, un asunto sin relación con el fentanilo ni la inmigración.

Para liderar estas negociaciones, el presidente ha designado a figuras clave de su gabinete, como el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dejando al margen a los responsables de salud pública o migración, lo que refuerza la percepción de que su prioridad es comercial y no de seguridad.

Trump ha dirigido duras críticas contra Canadá, acusando al país de restringir el acceso de los bancos y empresas estadounidenses a su mercado. “No nos tratan bien en Canadá, y eso debe cambiar”, declaró, señalando que los canadienses imponen barreras a los productos agrícolas y automóviles estadounidenses. “Fabrican coches, pero prácticamente no compran los nuestros”, insistió.

En cuanto a México, aunque reconoció los esfuerzos en materia de seguridad fronteriza, dejó claro que el país sigue en la mira. “Tendremos una gran negociación con México, y veremos si llegamos a un acuerdo sobre los aranceles”, advirtió.

La balanza comercial en el centro del conflicto

El desequilibrio comercial es el argumento central de Trump para justificar su política arancelaria. En 2024, Estados Unidos importó bienes por valor de 466.600 millones de dólares desde México y 337.200 millones desde Canadá, registrando déficits comerciales de 157.200 y 55.000 millones de dólares, respectivamente. Aunque el mayor déficit sigue siendo con China (270.400 millones de dólares), Trump considera que la situación con sus vecinos también requiere corrección.

Paradójicamente, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), que regula las relaciones comerciales entre los tres países, fue renegociado por la propia Administración Trump en su primer mandato. Ahora, con su presión arancelaria, podría forzar una revisión del acuerdo o, al menos, reequilibrar las relaciones comerciales a su favor.

La Unión Europea, el siguiente objetivo

Trump ha empezado a utilizar contra la Unión Europea la misma retórica que emplea contra Canadá y México. “Tenemos déficits masivos con la UE, de más de 350.000 millones de dólares. No compran nuestros productos agrícolas ni nuestros coches, pero nosotros sí compramos los suyos. No podemos seguir permitiéndolo”, sentenció.

El presidente estadounidense acusa a los países europeos de imponer aranceles encubiertos mediante regulaciones estrictas y barreras no arancelarias, como las normativas sobre pesticidas y productos químicos en la agricultura. “Nos han estado estafando durante años, y eso debe terminar”, declaró, sugiriendo que podrían ser los siguientes en enfrentarse a una oleada de aranceles estadounidenses.

Trump se muestra convencido de que los aranceles son una estrategia efectiva para forzar acuerdos comerciales favorables a Estados Unidos. “Los aranceles son poderosos. Económicamente y para conseguir lo que queremos”, afirmó, citando ejemplos de negociaciones previas en las que utilizó la amenaza arancelaria para obtener concesiones.

Según la Casa Blanca, el acceso al mercado estadounidense es un “privilegio” por el que otros países deben pagar. Con esta visión, el presidente de Estados Unidos está decidido a hacer de los aranceles su principal arma de negociación en el escenario global. @mundiario