Septiembre rompe el guion: el empleo sorprende con un récord histórico

Un profesor en medio de una clase. / RR. SS.
España crea 31.500 empleos y reduce el paro en 4.900 personas, un hito inusual en un mes que siempre castigaba al mercado laboral.

El mercado laboral español ha decidido escribir un capítulo inesperado en septiembre de 2025. Lo que históricamente era un mes de resaca estival, con miles de contratos extinguiéndose tras el fin de la temporada turística, ha sorprendido con una bocanada de oxígeno: 31.500 empleos más y 4.900 parados menos. La paradoja es clara: justo cuando se esperaba el retroceso, llegó el avance. Y no uno cualquiera, sino el mayor incremento de afiliados a la Seguridad Social en un septiembre desde que hay registros, allá por 2001.

Este cambio de guion, que rompe con la inercia de casi dos décadas de caídas, invita a leer los datos con algo más que entusiasmo pasajero. Porque no se trata solo de números: detrás de cada afiliación hay una vida que gana estabilidad, un hogar que respira con menos ansiedad, una comunidad que se fortalece. España, con sus 21,7 millones de afiliados y la menor cifra de parados en septiembre desde 2007, encara el otoño con una confianza que parecía olvidada tras años de crisis, precariedad y sobresaltos económicos.

El motor del milagro tiene nombre: la educación. La vuelta a las aulas ha traído consigo 64.000 nuevos empleos, compensando el frenazo estival en la hostelería y el comercio, que juntos han perdido más de 80.000 puestos. El vaivén del calendario explica parte de la ecuación, pero no toda. También pesan los avances en sectores menos visibles, como las actividades administrativas, el campo o la investigación, que dibujan un mapa laboral más diversificado y con mayor proyección de futuro.

La fotografía, sin embargo, no está libre de sombras. Si bien septiembre deja una sonrisa inesperada, no conviene olvidar que España sigue liderando la tasa de paro en la Unión Europea, con un 10,4% frente al 5,9% de la media comunitaria. Ni que la precariedad estacional continúa siendo la norma en demasiados ámbitos, especialmente en la enseñanza privada no reglada, que cada verano se desploma para resurgir en otoño.

El récord que desafía la historia

Que el paro haya caído en septiembre es, por sí solo, una rareza estadística. Entre 2008 y 2024, con la excepción de los años trastocados por la pandemia, siempre subió en este mes. El último precedente hay que buscarlo en 2007, en pleno espejismo de la burbuja inmobiliaria. La diferencia, entonces, es que el crecimiento se sustentaba en arena; ahora parece asentarse sobre cimientos más sólidos: la reforma laboral, la reducción de la temporalidad al 13% y un tejido productivo más diversificado.

Educación, la montaña rusa del empleo

El peso de la educación en esta historia merece capítulo aparte. Cada año el sector vive un drama de verano, perdiendo hasta un 19% de su plantilla. Este año, 254.000 docentes y trabajadores vinculados a academias, escuelas y centros de idiomas vieron interrumpida su actividad entre abril y agosto. El regreso en septiembre devuelve al sector su protagonismo y le otorga un papel central en la resistencia laboral del país. En términos anuales, suma 54.300 empleos más, consolidándose como uno de los ámbitos más dinámicos, solo por detrás de la sanidad y el transporte.

La cara y la cruz territorial

Los datos también dibujan un contraste geográfico. Baleares, dependiente hasta el extremo del turismo, ha perdido 13.500 empleos, mostrando el coste de una economía excesivamente estacional. En el otro extremo, Madrid ha liderado la creación con 45.900 empleos, reflejando el peso de su diversificación y su capacidad de absorber el repunte en sectores como el administrativo o el técnico.

Una lectura política inevitable

El Gobierno no ha tardado en reivindicar los resultados. Trabajo y Seguridad Social celebran un septiembre “extraordinario” y apuntan al impacto positivo de la reforma laboral. Los sindicatos, por su parte, destacan que el incremento del salario mínimo no ha frenado la contratación, sino todo lo contrario. Según El País, la patronal, en cambio, advierte que las pequeñas empresas siguen sufriendo, con destrucción de empleo en los negocios más frágiles.

Los datos de septiembre no son solo estadísticas, son una declaración de intenciones. En un país acostumbrado a ver cómo el paro subía cada septiembre, el giro resulta casi emocional: devuelve la idea de que la curva puede invertirse, que la precariedad no es destino, que hay margen para la mejora. Es un récord que no solo se mide en números, sino en la confianza que devuelve a trabajadores y empresas.

España sigue teniendo retos enormes: la brecha de género en el desempleo, la temporalidad encubierta, la dependencia del turismo y la tasa de paro más alta de Europa. Pero septiembre ha demostrado que el guion se puede reescribir. Y, tal vez, que el mercado laboral español ha aprendido a sorprendernos para bien. @mundiario