¿Por qué subió la luz tras el apagón? Claves para entender una reacción compleja del mercado
La reciente subida del precio de la electricidad tras el apagón que dejó sin suministro a toda la península ibérica ha generado inquietud entre consumidores y reactivado el debate sobre el funcionamiento del mercado eléctrico. Aunque a simple vista puede parecer contradictorio que un corte de luz derive en tarifas más altas, lo cierto es que la mecánica del sistema eléctrico —compleja, técnica y condicionada por múltiples variables— ofrece explicaciones que, aunque lógicas, no siempre resultan evidentes.
El día del apagón, el precio del megavatio hora (MWh) en el mercado mayorista era extraordinariamente bajo: apenas 5,79 euros de media, con varias horas a cero euros o incluso en valores negativos. Al día siguiente, la luz pasó a costar 31,83 euros/MWh. Aunque ese salto puede parecer desproporcionado —multiplicando por cinco el valor anterior—, sigue siendo un precio moderado si se compara con otros episodios recientes: en marzo, por ejemplo, se superaron los 110 euros/MWh.
El primer motivo del aumento es, precisamente, lo inusualmente bajo que era el punto de partida. Cualquier alteración posterior, por pequeña que sea, genera una variación porcentualmente abultada. A ello se suma un segundo factor más determinante: la forma en que se recuperó el sistema tras el apagón.
En situaciones de emergencia energética, como la vivida esta semana, se recurre a fuentes rápidas y fiables para reactivar el suministro. En este caso, fueron las centrales de ciclo combinado —que queman gas para generar electricidad— las que jugaron un papel esencial en la recuperación. Estas centrales tienen costes operativos elevados, ya que dependen del gas natural, cuyo precio puede variar bruscamente. Cuando entran en funcionamiento, suelen marcar el precio de toda la electricidad negociada ese día, según la lógica del sistema marginalista en el que se basa el mercado eléctrico.
Este sistema funciona como una subasta inversa: las tecnologías que ofrecen su producción a menor precio entran primero, y el precio final lo determina la última tecnología necesaria para cubrir la demanda. Si la última en entrar es una central de gas que vende a 117 euros, ese será el precio que se aplique a toda la electricidad negociada en ese tramo horario, incluso a la que se haya producido con fuentes renovables de coste cero.
Durante el apagón y su recuperación, al no estar disponible toda la capacidad de generación habitual —especialmente la solar, que requiere luz diurna y condiciones estables—, las plantas de ciclo combinado se vieron forzadas a operar en un contexto no previsto. Esto provocó que se dispararan los costes temporales de generación, los cuales se reflejaron en los precios finales del mercado regulado (PVPC), que afectan a millones de consumidores.
Cabe recordar que esta volatilidad solo impacta directamente a quienes están en el mercado regulado, donde el precio se determina a diario. Quienes tienen una tarifa libre con precios pactados no sufren estas oscilaciones inmediatas, aunque sí pueden verse afectados por tendencias de largo plazo si las compañías ajustan sus tarifas conforme a los vaivenes del mercado.
Este episodio también ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar y regular más estrictamente los mecanismos de precios dinámicos. No solo en el sector eléctrico, sino también en el del transporte privado, donde plataformas como Uber o Cabify se vieron señaladas por haber elevado sus tarifas en plena situación de emergencia, a pesar de las normativas que lo prohíben. El Ministerio de Consumo ha abierto investigaciones al respecto, en un contexto de creciente presión pública para que los algoritmos comerciales no agraven situaciones críticas.
En definitiva, el alza del precio de la luz tras el apagón no responde a una decisión arbitraria ni a un fallo técnico aislado, sino a una conjunción de circunstancias propias de un sistema energético complejo, interconectado y sensible a los imprevistos. Entender estos mecanismos resulta clave para valorar no solo las causas de las subidas puntuales, sino también para debatir sobre posibles reformas que aumenten la estabilidad y transparencia del mercado eléctrico. @mundiario