Las medidas anticrisis bajan la presión fiscal en el conjunto de la OCDE
La crisis energética que marcó el año 2022 dejó una huella en la economía global, generando un encarecimiento de los precios energéticos que llevó a los gobiernos a implementar medidas para amortiguar el impacto en la inflación.
Los precios energéticos se erigieron como el tema central en el panorama económico del 2022, desde sus inicios con los coletazos finales de la pandemia hasta su repunte abrupto con la invasión rusa en Ucrania. La situación llevó a los gobiernos a levantar escudos para mitigar la inflación, con ayudas directas a los vulnerables, mecanismos para reducir los precios de los suministros y generosas rebajas fiscales. Paradójicamente del contexto, la subida generalizada de precios propició ganancias récord en sectores como el energético, impulsando los ingresos por impuesto de sociedades en la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Según el informe Revenue Statistics 2023, publicado este miércoles, la presión fiscal en la OCDE se situó en un 34% en promedio el año pasado, mostrando una disminución de 0,15 puntos porcentuales en comparación con el ejercicio anterior. España no escapó a la tendencia, reduciendo su presión fiscal en tres décimas, del 37,8% al 37,5%, aunque se mantiene por encima del promedio de la OCDE y por debajo de la eurozona. El país ibérico figura entre los que más vieron crecer la ratio entre impuestos y PIB en la última década, liderando junto a Corea y Grecia.
A pesar de la disminución generalizada de la presión fiscal en la OCDE, la situación es heterogénea. Mientras 21 países experimentaron reducciones, Dinamarca lideró el descenso con una caída de 5,5 puntos, situándose aun así con una de las ratios más altas. En contraste, Corea y Noruega registraron los mayores incrementos, del 2,2 y 1,8 puntos respectivamente.
Rebajas fiscales a suministros energéticos
El informe destaca que la recaudación por impuestos especiales como porcentaje del PIB disminuyó de manera generalizada, principalmente por medidas para paliar el impacto de la inflación. España también adoptó medidas, como rebajas fiscales a suministros energéticos y reducción del IVA a alimentos básicos, estimadas en un punto de PIB. La decisión de mantener o suprimir estas ayudas cobra relevancia ante el retorno de las reglas fiscales y el compromiso gubernamental de reducir el déficit al 3% del PIB el próximo año.
El informe resalta que la disminución de ingresos por impuestos especiales se compensó parcialmente con una mayor recaudación en el impuesto de sociedades, gracias a las ganancias récord en sectores clave como el energético y agrícola. En España, la recaudación por sociedades superó los 30.000 millones de euros el año pasado, acercándose a niveles anteriores a la crisis financiera de principios de siglo.
Además, el informe analiza la elasticidad de los impuestos entre 1980 y 2021, concluyendo que, en general, aumentaron al mismo ritmo que el PIB. La sensibilidad al ciclo de ingresos de sociedades e IVA fue notable, mientras que las contribuciones a la seguridad social y los impuestos especiales mostraron más estabilidad durante las fluctuaciones económicas a corto plazo. @mundiario