La inversión extranjera en América Latina aumentó un 55,2% en 2022
Según un informe publicado por la CEPAL, la inversión extranjera directa en la región alcanzó un récord en 2022, alcanzando los 224.579 millones de dólares.
En un informe presentado este lunes por la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL), se destaca que durante el año 2022 ingresaron a la región un total de 224.579 millones de dólares en concepto de inversión extranjera directa. Esta cifra es un 55,2% superior al año anterior y marca un hito histórico en términos de inversión en la región.
La importancia de estos flujos de inversión también se refleja en el Producto Interno Bruto (PIB) regional, ya que representan el 4,0% del mismo. Este aumento en la inversión se debe, según la CEPAL, al crecimiento de la reinversión de utilidades y al incremento de la inversión en el sector de servicios, especialmente en países como Brasil.
Sin embargo, a pesar de estas cifras alentadoras y congruentes con la recuperación económica posterior a la pandemia, no está claro si se mantendrán en niveles similares durante el 2023, así lo revela el documento La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2023. Por su parte, el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, enfatizó que el desafío actual radica en atraer y retener la inversión extranjera directa de manera efectiva para promover un desarrollo productivo sostenible e inclusivo en la región.
Inversiones por países
El informe también revela que casi todos los países de América Latina y el Caribe experimentaron un aumento en la inversión extranjera directa durante 2022. Brasil lidera la lista, recibiendo el 41% del total regional y ubicándose como el quinto destino mundial de estos flujos. Le siguen México (17%), Chile (9%), Colombia (8%), Argentina (7%) y Perú (5%). En Centroamérica, Costa Rica se destacó como el principal receptor de inversión extranjera directa, mientras que Guatemala experimentó una caída significativa debido a un valor extraordinario registrado en 2021, pero volvió a su promedio histórico. En el Caribe, se observó un aumento de los flujos de inversión, impulsado principalmente por mayores inversiones en República Dominicana, que se posicionó como el segundo país receptor después de Guyana.
En cuanto a los principales inversores, la CEPAL identifica a Estados Unidos (38% del total) y la Unión Europea (17%, excluyendo a Países Bajos y Luxemburgo) como los principales actores. Además, la inversión proveniente de países de la propia región de América Latina y el Caribe experimentó un importante aumento, pasando del 9% al 14% del total. El informe también destaca un incremento de más del 80% en la inversión extranjera directa desde América Latina y el Caribe hacia la misma región u otros destinos. En 2022, las empresas transnacionales históricas latinoamericanas, conocidas como "translatinas", invirtieron un total de 74.677 millones de dólares en el extranjero, la cifra más alta registrada desde que se comenzó a compilar en los años noventa.
El informe también resalta la importancia de la transición energética en la región. Durante 2022, el monto de los anuncios de proyectos de inversión extranjera directa creció un 93%, totalizando cerca de 100.000 millones de dólares. Por primera vez desde 2010, el sector de hidrocarburos lideró los anuncios con un 24% del total, seguido por el sector automotriz (13%) y las energías renovables (11%). La CEPAL considera que la transición energética puede convertirse en un gran motor de la transformación productiva de la región y destaca la necesidad de que los países prioricen este sector en el marco de sus políticas y agendas de desarrollo. La región ya cuenta con un porcentaje de capacidad instalada de energía renovable superior al promedio mundial y una matriz de generación eléctrica una de las más limpias del mundo.
A través de un aumento en la oferta de energía renovable, la región podría convertirse en el origen de la producción de bienes que actualmente se producen en países con matrices energéticas menos limpias. En este contexto, la inversión extranjera directa puede desempeñar un papel fundamental para acelerar la transición energética y potenciar el uso de tecnologías emergentes. @mundiario