Harris o Trump: EE UU se debate entre dos modelos económicos opuestos
La cuenta regresiva hacia las elecciones presidenciales en Estados Unidos avanza con la economía en el centro del debate. Donald Trump y Kamala Harris protagonizan una batalla de propuestas en la que buscan conectar con un electorado que, según recientes encuestas, prioriza la estabilidad económica sobre otros temas. Ambos candidatos presentan un enfoque radicalmente diferente para el crecimiento, la inflación y el empleo, mientras los inversores y analistas evalúan los posibles efectos en la economía global.
Desde 2021, la economía estadounidense ha experimentado un notable crecimiento, con 16,2 millones de empleos creados y una tasa de paro en el 4,1%. La Reserva Federal, bajo la dirección de Jerome Powell, ha logrado moderar la inflación hasta casi alcanzar el objetivo del 2%, gracias a un ajuste de los tipos de interés que apunta al tan ansiado “aterrizaje suave”. Pese a ello, el aumento de precios acumulado y las dificultades de acceso a la vivienda han dejado a amplios sectores sociales frustrados y preocupados por su poder adquisitivo.
Las propuestas en juego
Harris, por su lado, propone políticas destinadas a frenar los precios abusivos en productos básicos y a fomentar la competencia en sectores estratégicos. Mientras que Trump apunta a una revitalización del sector energético tradicional, con la reducción de trabas a la extracción de petróleo y gas, confiando en que ello alivie la presión inflacionaria. Los analistas de Goldman Sachs prevén que las políticas del expresidente podrían beneficiar a la Bolsa, aunque incrementaría el déficit y la deuda, uno de los mayores desafíos para el próximo mandato.
La política fiscal, otro aspecto clave, enfrenta dos visiones irreconciliables. Trump propone extender los recortes de impuestos de 2017, beneficiando especialmente a las rentas altas y las empresas, mientras que Harris sugiere una prórroga solo para las familias con ingresos inferiores a 400.000 dólares, gravando más a las rentas altas y al capital. Ambos necesitarían un Congreso alineado para materializar sus propuestas, un reto en caso de que ninguna fuerza política logre la mayoría absoluta.
Una política de aranceles
La balanza comercial es otro frente abierto. Trump aboga por una política de aranceles agresiva, especialmente contra China y México, para proteger la industria estadounidense, una medida que para el Fondo Monetario Internacional (FMI) podría encarecer los precios y frenar el crecimiento. Harris, en cambio, opta por medidas específicas, centradas en sectores estratégicos como los semiconductores y la energía limpia, en continuidad con la administración Biden.
Las políticas migratorias también reflejan profundas divergencias. Trump propone endurecer las deportaciones, lo cual, según algunos economistas, podría limitar la oferta laboral y presionar los salarios al alza. Harris, por su parte, considera la inmigración como una palanca de crecimiento y propone un enfoque más moderado, permitiendo que la mano de obra inmigrante siga siendo un pilar del mercado laboral.
Con promesas en muchos casos enfrentadas, las elecciones del próximo 5 de noviembre no solo decidirán el próximo inquilino de la Casa Blanca, sino también el rumbo económico del país. Sea cual sea el resultado, el contexto legislativo será decisivo, ya que la posibilidad de un Congreso dividido plantea limitaciones para implementar políticas ambiciosas. Estados Unidos, una vez más, se encuentra ante una encrucijada en la que su economía, en apariencia sólida, afronta grandes desafíos estructurales. @mundiario