El giro proteccionista de Bruselas: aranceles del 50% al acero para proteger a la industria europea
La Unión Europea ha decidido endurecer su política comercial hacia el acero importado. En una propuesta presentada en Estrasburgo, la Comisión Europea ha anunciado un nuevo régimen de salvaguardias que limitará de forma sustancial las importaciones libres de aranceles y elevará hasta el 50% los gravámenes para aquellas que superen la cuota establecida. El objetivo declarado es proteger la industria siderúrgica europea, un sector considerado estratégico para la autonomía económica y la seguridad industrial del bloque.
De acuerdo con los detalles técnicos presentados, la propuesta de Bruselas reduce un 47% la cuota de importaciones sin arancel respecto a 2024, situándola en 18,3 millones de toneladas, y duplica el arancel aplicado más allá de esa cifra, que pasará del 25% actual al 50%. “Vamos a luchar contra la competitividad desleal debida a la sobreproducción en el mundo”, explicó Stéphane Séjourné, vicepresidente de Prosperidad y Estrategia Industrial de la Comisión.
El endurecimiento de las medidas llega en un contexto global marcado por un exceso estructural de producción de acero, especialmente en China, que fabrica alrededor de 1.000 millones de toneladas anuales, la mitad del total mundial, según datos de World Steel. Detrás de la decisión europea está la preocupación por el impacto del acero barato que se desvía hacia los mercados del continente tras las restricciones impuestas por Estados Unidos y otras economías avanzadas.
“Hoy cumplimos nuestra palabra con un primer paso para salvar el sector siderúrgico”, subrayó Séjourné. Por su parte, el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, ha calificado la medida como “un nuevo régimen de importación necesario para frenar la presión insostenible sobre nuestras plantas”. Ambos coinciden en que el sector ha perdido decenas de miles de empleos en la última década, en parte por los costes energéticos y la competencia desleal.
La propuesta, que deberá ser aprobada por el Parlamento Europeo y los Estados miembros, refleja también un alineamiento con la política arancelaria de Washington, donde la administración del presidente Donald Trump ha aplicado un arancel del 50% sobre las importaciones de acero que afecta negativamente a Europa. Bruselas aspira ahora a negociar un frente común con Estados Unidos para coordinar medidas frente a la sobrecapacidad china y redefinir la relación bilateral en materia comercial.
“Creemos que esto ofrecerá una base para entablar negociaciones con Estados Unidos sobre medidas conjuntas y, con suerte, obtener un trato mejor que el actual”, señalaron fuentes comunitarias. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, añadió en un comunicado que “un sector siderúrgico fuerte y descarbonizado es vital para la competitividad, la seguridad económica y la autonomía estratégica de la Unión Europea”.
El estudio técnico que acompaña la propuesta sostiene que el exceso global de capacidad ha creado un “efecto de desviación comercial” hacia Europa, donde el acero importado entra sin restricciones y a precios inferiores al coste de producción local. Este fenómeno, según Bruselas, amenaza la viabilidad industrial de las plantas europeas, que emplean de forma directa a unas 300.000 personas y sustentan más de dos millones de empleos indirectos.
Los nuevos aranceles propuestos sustituirán al sistema de salvaguardias vigente desde 2018, que expira en junio de 2026, y marcan un giro proteccionista notable. La Comisión considera que igualar el nivel de gravámenes con Estados Unidos “ayuda a aislar el problema de la sobrecapacidad” y envía una señal política de firmeza ante Pekín.
Sin embargo, la Cámara de Comercio de China ante la UE (CCCEU) ha calificado la iniciativa como una medida “proteccionista” que podría tener “efectos negativos” sobre sectores dependientes del acero, como la automoción o la construcción. Para la organización, Bruselas “disfraza de salvaguardia una acción que en realidad limita la competencia y obstaculiza las cadenas globales de suministro”.
La propuesta de la Comisión Europea se inscribe en una estrategia más amplia de reindustrialización y soberanía económica, en la que el acero ocupa un papel central como material esencial en la infraestructura, el transporte y la fabricación avanzada, tanto civil como militar. La decisión, aunque todavía pendiente de ratificación política, marca un endurecimiento claro del comercio exterior europeo, anticipando una nueva etapa de tensiones con los grandes productores asiáticos y, en cierta medida, EE UU. @mundiario