España, la excepción que brilla en medio de la tormenta económica global

Terminal de carga del Puerto de Barcelona. / RR SS.
El país ibérico se mantiene firme y se convierte en la única gran economía que experimenta una mejora en las proyecciones del FMI para 2025.

La economía mundial se enfrenta a un panorama sombrío. La guerra comercial desatada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha oscurecido las perspectivas de crecimiento para muchas de las grandes economías. La turbulencia política y la incertidumbre económica global han marcado la pauta en las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que han revisado a la baja las expectativas de crecimiento para países clave como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Japón.

Sin embargo, en medio de este panorama negativo, España emerge como un faro de esperanza. En el informe Perspectivas de la Economía Mundial del FMI, el país ibérico se presenta como una excepción, con una mejora en sus previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2025. Con un 2,5% de crecimiento proyectado, España se consolida como la economía de mayor dinamismo entre las principales economías avanzadas.

Esta actualización, que eleva la previsión en dos décimas con respecto a las estimaciones anteriores, destaca un factor fundamental: la fortaleza subyacente de la economía española, que ha logrado capear la tormenta mejor que sus pares.

Las razones para este resurgimiento son varias. En primer lugar, España logró mantener un fuerte impulso económico durante 2024, lo que se traduce en una previsión más optimista para el siguiente año. Además, su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos, con un sector de servicios robusto y un crecimiento sostenido de la mano de obra, especialmente debido a la inmigración, ha jugado un papel crucial. Según Petra Koeva, subdirectora del departamento de análisis del FMI, el país se ha beneficiado de un efecto de arrastre favorable tras los buenos resultados de 2024.

Un motor sólido de crecimiento

A diferencia de otras economías avanzadas, cuya actividad manufacturera sigue siendo débil por la persistente subida de los precios de la energía, España ha logrado encontrar en sus exportaciones de servicios un motor sólido de crecimiento. Esta situación ha generado una dinámica que ha contrastado notablemente con la ralentización de otras economías europeas, como la de Alemania. Es esta especialización en servicios la que ha permitido a España sortear los efectos negativos de la guerra comercial, que ha afectado especialmente a países más dependientes de la manufactura.

Otra de las razones por las que España se distingue en este informe del FMI es su limitada exposición a los aranceles y a las tensiones comerciales con Estados Unidos. Si bien la incertidumbre global afecta a todos los países, la menor dependencia comercial directa e indirecta de España respecto a Estados Unidos ha permitido que el impacto sea menos devastador que en otras economías.

El FMI también resalta que, a pesar de que España sigue viéndose afectada indirectamente por la guerra comercial, su crecimiento en 2025 será tres veces superior al de la zona euro, cuya previsión se ha reducido al 0,8%. Dentro de la eurozona, España será el cuarto país con mayor crecimiento, solo por detrás de economías más pequeñas como Malta y Croacia. Fuera de la zona euro, algunos países de la UE como Polonia y Dinamarca también superan las proyecciones españolas, pero el contraste con las grandes economías es claro.

En definitiva, España se presenta como un caso único de resiliencia económica en un contexto de incertidumbre global. Su capacidad para adaptarse a los nuevos desafíos, con un sector de servicios que se mantiene fuerte y una economía que se beneficia de una alta tasa de inmigración, lo posiciona como un ejemplo de cómo, a pesar de las dificultades externas, es posible mantener el crecimiento económico. Sin embargo, el FMI también advierte que la desaceleración será inevitable en 2026, cuando se prevé un crecimiento más moderado del 1,8%. La economía española, aunque fuerte, no está exenta de los riesgos de un entorno internacional cada vez más incierto. @mundiario