Bruselas “calibra” su respuesta a los aranceles de Trump: ¿qué represalias tomará la UE?

Maros Sefcovic, comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica. / Consejo Europeo

La Comisión Europea afina su estrategia para minimizar el impacto en los Veintisiete y golpear a sectores clave de EE UU, posiblemente en estados republicanos, para presionar a la Casa Blanca a rebajar las tensiones.

La Unión Europea se enfrenta a una nueva escalada en la guerra comercial con EE UU tras el anuncio de la Administración de Donald Trump de imponer un arancel del 25 % a los automóviles importados. Bruselas, que ha mantenido hasta ahora una postura de contención y apuesta por la vía diplomática, ha dejado claro que está lista para responder de manera “firme y proporcionada”. La vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Competencia, Teresa Ribera, ha señalado que el Ejecutivo comunitario analizará con precisión la medida y actuará “en consecuencia”.

Necesitamos ver cómo están formulando con precisión lo que quieren hacer y asegurarnos de que responderemos en consecuencia”, ha afirmado Ribera en el marco de un encuentro con los ministros de Medio Ambiente de los Veintisiete en Bruselas. La Comisión Europea considera esta decisión de Trump como una “muy mala noticia” para la industria automovilística global y advierte de que podría desencadenar efectos negativos en la economía mundial.

Aunque la UE insiste en que su prioridad es alcanzar una solución negociada, la posibilidad de un acuerdo con Washington parece cada vez más remota. Olof Gill, portavoz comunitario de Comercio, ha subrayado que la Comisión sigue “calibrando” su respuesta, con el objetivo de maximizar el impacto sobre EE UU mientras protege los intereses europeos. “No lo queremos hacer, pero si se confirma la medida, no quedará otra opción”, ha indicado.

El comisario de Comercio, Maros Sefcovic, ha viajado recientemente a Washington para tratar de evitar la imposición de los aranceles, pero las conversaciones no han dado frutos. Ante la falta de avances, la Comisión ya trabaja en una lista de productos estadounidenses que podrían ser gravados con aranceles adicionales. En este sentido, el Ejecutivo europeo prevé aplicar medidas de represalia por valor de 26.000 millones de euros a mediados de abril, cifra que podría incrementarse con nuevas sanciones específicas para el sector automovilístico.

Golpe a los sectores estratégicos de EE UU

La estrategia de Bruselas apunta a sectores clave de la economía estadounidense, con especial énfasis en aquellos situados en estados que fueron determinantes para la victoria de Trump. “Hemos identificado productos con un alto valor simbólico y económico”, ha explicado un funcionario comunitario. Entre ellos destaca la soja, cuyo principal productor es el estado de Luisiana, cuna del presidente de la Cámara de Representantes de EE UU, Mike Johnson. La UE considera que puede sustituir este producto con importaciones de Argentina y Brasil, minimizando así el impacto para los consumidores europeos.

Además, la Comisión Europea estudia medidas que afecten a otros sectores estratégicos como el agroalimentario, el acero y la tecnología, buscando que el golpe económico a EE UU sea significativo sin perjudicar en exceso a los consumidores y empresas del bloque comunitario. La posibilidad de expandir las represalias a otros ámbitos dependerá de la evolución de las relaciones comerciales en las próximas semanas.

España aboga por el diálogo, pero se alinea con Bruselas

Desde el Gobierno español, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha manifestado su preferencia por una solución negociada, pero ha dejado claro que España apoyará las medidas de represalia si no hay otra alternativa. “Una palabra que conjuga mucho con Europa es ‘dialogar’ antes de recurrir a medidas proporcionales y equivalentes. Pero si el diálogo no funciona, trabajaremos en una respuesta adecuada”, ha declarado en una entrevista.

Los aranceles al sector automovilístico no solo afectarán a la UE, sino también a otros socios comerciales de EE UU como Japón, México y Corea del Sur. La industria del automóvil, uno de los sectores más globalizados, se enfrenta a un nuevo desafío que podría encarecer los precios de los vehículos y afectar a los empleos en ambos lados del Atlántico.

A pesar de la incertidumbre, Bruselas confía en que su estrategia de represalias selectivas sirva para forzar a la Administración Trump a reconsiderar su postura. La próxima cumbre del G7 y las reuniones bilaterales previstas en las próximas semanas serán clave para determinar si hay margen para una solución diplomática o si, por el contrario, la escalada comercial se intensifica aún más. @mundiario