Vallecas estalla: “Presa, vete ya” tras el bochorno del césped

Manifestación de la afición del Rayo Vallecano. / Mundiario
La suspensión del Rayo-Oviedo desata una protesta masiva en La Albufera.

En Vallecas ya no se habla de fútbol, sino de hartazgo. La suspensión del Rayo-Oviedo por el pésimo estado del césped no fue un accidente aislado, sino la gota que rebalsó un vaso lleno de frustraciones. Lo que antes era liturgia de barrio y fiesta combativa se transformó en indignación: un estadio que se desmorona, una afición que no aguanta más y un club que parece incapaz de contener el ruido de fondo que crece cada jornada.

La afición franjirroja, acostumbrada a sobrevivir en modo resistencia, explotó con una consigna clara y repetida como un martillo: “Presa, vete ya”. La Asociación de Peñas organizó la protesta y el foco apuntó directamente a Raúl Martín Presa, presidente y máximo accionista, al que consideran responsable del deterioro general del club y, en especial, del bochorno que obligó a suspender un partido de Primera. El mensaje ya no es de crítica: es de ruptura.

Y es que lo que duele no es solo un césped impracticable, sino la sensación de abandono institucional. Vallecas se siente maltratada, como si su club fuese un invitado incómodo en una liga que presume de escaparate. Por eso el grito no se limitó al “vete ya”: se habló abiertamente de inhabilitación, de ruina, de vergüenza. Porque cuando no puedes ni jugar en tu casa, el descenso deja de ser el gran miedo: lo es la humillación.

En medio de esa escena, apareció un detalle que retrata el momento con crudeza: la solidaridad del oviedismo. Aficionados desplazados o residentes en Madrid, también perjudicados por la suspensión, se unieron bajo la lluvia a la protesta rayista. No por rivalidad, sino por dignidad. Dos aficiones distintas, unidas por la misma sensación: el fútbol no puede tratar así a quienes lo sostienen de verdad, con kilómetros, garganta y fidelidad.

Raúl Díez, portavoz en nombre de la afición, lo resumió sin paños calientes: “Las instalaciones son una ruina. Pedimos la inhabilitación del presidente." Y ahí está la fotografía final: un equipo en descenso, sí, pero con la grada señalando que el problema ya no es la clasificación. El problema es que el Rayo se está quedando sin casa, sin respeto y sin futuro si no cambia algo de raíz. @mundiario