Tchouaméni lidera al Madrid, pero exige a Florentino un socio ideal
Aurelien Tchouaméni firmó ante el Benfica en el Bernabéu una actuación que explica por qué el Real Madrid respira a través de su energía. El 2-1 que selló el pase a octavos no solo refuerza la candidatura europea de los blancos, también confirma que el francés atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. Las dudas sobre su millonaria llegada han quedado definitivamente atrás.
El pivote corre, corrige, anticipa y ocupa cada espacio como si el campo le perteneciera. Roba balones con autoridad, se incrusta como central cuando la jugada lo exige y hasta aparece en zonas de remate para marcar diferencias. Es el ancla que sostiene la estructura, el futbolista que equilibra el vértigo ofensivo y convierte el caos en orden competitivo.
Sin embargo, el salto definitivo del equipo pasa por encontrarle un compañero que organice el juego. Un centrocampista manija, heredero natural de lo que fueron Luka Modric y Toni Kroos, capaz de marcar el tempo y conectar líneas con precisión quirúrgica. Con ese perfil, el centro del campo del Real Madrid podría volver a ser un escándalo futbolístico.
Conviene recordar que en la temporada 2023-24, junto a Kroos, llevó al conjunto blanco hacia la Decimoquinta en Wembley bajo la dirección de Carlo Ancelotti. Aquella sociedad demostró que cuando Tchouaméni se siente respaldado por un cerebro creativo, su impacto se multiplica. Florentino Pérez es consciente de esa ecuación y el mercado estival apunta a movimientos estratégicos.
Mientras llegan decisiones, Arbeloa deberá construir desde lo que tiene, apoyándose en la fiabilidad del francés para sostener al equipo. El presente es firme, pero el futuro exige ambición. Si el Real Madrid quiere dominar Europa con autoridad, deberá rodear a Tchouaméni de talento creativo que transforme su fortaleza en hegemonía. @mundiario