La reputación del arbitraje español

Logo del Comité Técnico de Arbitros. / @CTARFEF
Varios factores han hecho caer por los suelos la popularidad del estamento arbitral español en los últimos años.

Siempre en el ojo del huracán y siendo en muchos estadios el receptor de insultos tanto de locales como de visitantes, el colectivo arbitral es el único enemigo común que comparten dos equipos cuando se enfrentan en un terreno de juego. Con una labor encomiable de hacer y que debería ser vocacional, los colegiados españoles han visto que las críticas hacía su trabajo y su colectivo han ido en aumento en estos últimos años. Varias han sido las causas que han podido influir en este pensamiento de jugadores, equipos y aficionados.

Exceso de tarjetas. Uno de los condicionantes de la pérdida de tiempo en nuestra liga es la gran cantidad de faltas que se pitan y tarjetas que sacan en un encuentro. La diferencia entre nuestra liga y el resto de élite europea es abismal. Mientras que la temporada pasada en la Premier League se mostraron 30 tarjetas rojas, en España se han sacado 136. Un dato aberrante que hace patente el maltrato que sufre el fútbol en España. Sin irnos más lejos, la Bundesliga (42), la Serie A (79) o la Ligue 1 (100) siguen estando muy por debajo de la catástrofe "tarjetil" española.

El mal uso del VAR. Otro de las circunstancias que influye negativamente en nuestro fútbol es la mala praxis del video arbitraje por parte del colectivo. Las grandes pérdidas de tiempo requeridas para su uso, el exceso de uso para unas cosas y el defecto para otras ha instaurado un pensamiento muy negativo en el fútbol español sobre una herramienta que, teóricamente, venía para ayudar. El debate debería ser cómo se utiliza el VAR y no si el propio vídeo arbitraje está bien o está mal.

El arbitraje. Con un trabajo inmensamente difícil y complicado a la vez que bien remunerado, los colegiados suelen ocupar muchas más portadas en los rotativos de las que ellos mismos quisieran (aunque a alguno le guste ser siempre el protagonista). Una ardua labor siempre tiene que tener personas adecuadas, preparadas y a la altura de las circunstancias, pero parece que muchos equipos de la liga española consideran que el colectivo, al igual que nuestro fútbol, tampoco está pasando por sus mejores momentos.

Colegiados españoles. / @CTARFEF

El kit de la cuestión radica en que el problema no sólo pasa en el fútbol profesional. Desde la 1º RFEF hasta el fútbol más modesto parece que los estamentos arbitrales no están a la altura de las circunstancias. No se sabe a ciencia cierta a qué se debe esta deriva arbitral, lo que está claro es que no se puede consentir que en una liga menor el único que recibe remuneración sea el peor del partido.

Enríquez Negreira en su época como árbitro. / @Twitter

"Caso Negreira". Uno de los temas que ha acabado por poner el punto de mira sobre el estamento arbitral ha sido la famosa trama que ha llevado al Barcelona, a sus expresidentes y al que fue vicepresidente de los árbitros a acabar, seguramente, sentándose en el banquillo de los acusados. El caso, aún en investigación, promete levantar muchas ampollas y dar un vuelco al fútbol español en el que sería el juicio más importante de la historia del fútbol de nuestro país.

Muchos de estos factores y muchos otros que se escapan a nuestra comprensión e información han aumentado la mala fama de un colectivo arbitral que parece pasar uno de sus peores momentos desde su creación allá por 1922. @mundiario