¿Es hora de hablar de un cambio en el banquillo del Atlético de Madrid?

Una imagen del partido entre el Alavés y el Atlético. / www.atleticodemadrid.com
Tras el empate ante el Alavés 1-1, el Atleti suma 2 puntos de 9 posibles.

El empate frente al Deportivo Alavés en Mendizorroza 1-1 no fue un accidente, sino la confirmación de un patrón inquietante. Tres partidos sin ganar en el arranque de LaLiga, con apenas dos puntos sumados, dibujan un escenario que hace mucho no se veía en el Atlético de Madrid. Los números no engañan: algo se ha roto en el engranaje del Cholo.

El verano había encendido la ilusión con nombres de peso como Almada, Hancko,Raspadori o Álex Baena. Una inversión millonaria para elevar el nivel competitivo y situar al equipo en la pelea real con Real Madrid y Barcelona. Sin embargo, en la cancha los fichajes parecen desconectados de un sistema que se resiste a evolucionar.

La fidelidad al libreto de Simeone, que tantas glorias dio, hoy se convierte en un grillete. La plantilla actual pide dinamismo, posesión y verticalidad, pero el equipo sigue atado a un plan conservador que luce obsoleto. Giuliano Simeone marcó en Vitoria, pero el equipo volvió a ceder terreno y regaló puntos. La inercia es preocupante.

El debate no es si el argentino merece seguir, porque su legado es intocable. El verdadero dilema es si la plantilla tiene margen de crecimiento bajo la misma voz. Cuando un discurso deja de emocionar y los fichajes no encajan, el cambio no es traición, es evolución. Y quizás el Atlético esté en esa encrucijada.

Simeone ha sido el arquitecto de la época más gloriosa del club, pero hasta los arquitectos deben saber cuándo dejar que otros rediseñen el plano. El reloj empieza a correr y el parón de selecciones ofrece un respiro engañoso. Si no hay reacción inmediata, la temporada podría escaparse antes de que el Atlético despierte. @mundiario