El valor de las palabras de Laporta cotizan a la baja después del esperpento del Spotify Camp Nou
Una vez más, Joan Laporta ha quedado expuesto. Finalmente, la polémica alrededor del partido ante el Valencia ha quedado aclarada: el Barça recibirá al conjunto de Carlos Corberán en el Estadio Johan Cruyff y no en el Spotify Camp Nou como lo había dicho el presidente.
El coliseo azulgrana no abrirá sus puertas y el club ha tenido que improvisar entre plazos incumplidos y errores de comunicación. La afición lo percibe y el presidente aparece desnudo ante la realidad que deja en evidencia que su estilo de gobernar al límite, confiando en soluciones de última hora, esta vez se le ha vuelto en contra.
En general tanto el fútbol español como el socio tienen motivos para desconfiar de Laporta. La falta de transparencia y la sombra de mentiras sobre penalizaciones millonarias han abierto la puerta a sospechas que erosionan la confianza de un dirigente que pretende devolver la gloria perdida del Barça sin un euro en caja y con una deuda del tamaño de la jaula de King Kong.
Hay que beatificar a Flick
Ahora mismo, y sin dudarlo, la mejor decisión que ha tomado el bueno de Jan fue contratar al técnico alemán. Con Flick, el movimiento fue arriesgado, pero terminó siendo un acierto, como lo demuestran los resultados de la pasada temporada.
Es cierto que para muchos el talento de Lamine Yamal es capital, pero la presencia del ex del Bayern en el banquillo ha sido clave para que el joven crack catalán explotara hasta convertirse en uno de los mejores futbolistas del momento.
Definitivamente, si yo fuera Laporta, pediría al Vaticano la beatificación de Hansi Flick: el verdadero hombre milagroso del Barça, capaz de sobrevivir incluso a las mentiras descaradas de su jefe.@mundiario