Guruzeta firma un doblete y el Athletic sobrevive en San Mamés

Los jugadores del Athletic celebrando uno de los goles ante el Levante. / @athleticclub
El equipo de Ernesto Valverde parecía tenerlo hecho con 2-0 y superioridad, pero el Levante firmó dos golazos.

San Mamés vivió uno de esos partidos que empiezan con cara de trámite y acaban con olor a incendio, como si la Catedral tuviera la necesidad de recordarle a todos que en Bilbao nunca se gana sin sudar. El Athletic, que venía de una semana redonda tras tumbar al Valencia y meterse en semifinales de Copa, sumó su segunda victoria consecutiva ante un Levante valiente, orgulloso y condenado a resistir desde muy pronto. Porque la tarde se rompió en el minuto 17, cuando Matturro agarró de forma continuada a Iñaki Williams y lo derribó ante Ryan: roja directa y un guion que parecía escrito para los de Valverde.

Con los Williams de vuelta en el once, el Athletic recuperó esa electricidad que conecta al equipo con la grada como si fuese un cable pelado. La superioridad numérica abrió el partido, y ahí apareció Guruzeta, el delantero que entiende los partidos como un asunto de presencia y colmillo.

Primero, con un cabezazo a bocajarro tras un centro medido de Galarreta; después, apenas cinco minutos más tarde, empujando a placer una jugada magnífica de Iñaki. El 2-0 antes del descanso tenía aroma de tarde cómoda, aunque el Athletic también pagó su peaje: Yuri tuvo que dejar el campo con molestias, una mala noticia en un momento dulce.

La segunda parte se instaló durante muchos minutos en un extraño inmovilismo. El Athletic controlaba sin apretar, como quien administra energía porque cree que el partido ya está domesticado, y el Levante no encontraba cómo hacer daño con uno menos, atrapado entre la impotencia y el cansancio. Hubo incluso una ocasión clarísima para sentenciar, pero Nico Serrano no logró embocar una oportunidad que habría cerrado la historia. Y ya se sabe: cuando no rematas, el fútbol te devuelve la factura con intereses.

Porque el Levante, lejos de bajar la cabeza, sacó orgullo en el tramo final y convirtió el partido en un carrusel. Elgezabal, jugando cerca de su hogar, marcó su primer gol en Primera con una media chilena espectacular que superó a Unai Simón por alto, un tanto de esos que no se olvidan aunque pierdas. San Mamés sintió el temblor y el Athletic respondió con instinto: Nico Serrano, confirmando su buen partido, anotó el 3-1 como quien apaga una chispa antes de que prenda.

Pero ni siquiera eso apagó a los granotas. Olasagasti, ex de la Real Sociedad, cazó un disparo de primeras a la escuadra y devolvió la locura al estadio, como si el Levante se negara a aceptar que la inferioridad numérica fuese una sentencia definitiva. En ese tramo de partido donde todo se acelera y cada jugada parece definitiva, el Athletic encontró el último golpe para mantener la ventaja y evitar el susto final, sellando un 4-2 que deja tres certezas: Guruzeta está en modo decisivo, San Mamés vuelve a disfrutar… y el Levante, incluso con uno menos, tiene un orgullo que no se negocia. @mundiario