Fernando Soriano y la parálisis del Deportivo de La Coruña: una gestión sin rumbo

Fernando Soriano, sonriente, junto a Massimo Benassi. / RCD
Ni salen jugadores que no cuentan para el entrenador ni llegan refuerzos, imprescindibles en la línea de creación y en el puesto de delantero centro. Soriano sigue titubeando sin que nadie en el club lo cuestione o le exija resultados.

El Deportivo de La Coruña, un club histórico que antaño brilló en el fútbol español, se encuentra actualmente en una situación desoladora. La responsabilidad recae, en gran parte, sobre los hombros de Fernando Soriano, el director deportivo que, tras un verano plagado de fichajes cuestionables, ahora parece incapaz de reaccionar ante las urgencias del mercado invernal. A pesar de los evidentes problemas en la plantilla y de la creciente presión de una afición que empieza a perder la paciencia, Soriano sigue titubeando sin que nadie en el club lo cuestione o le exija resultados.

Al superar ya el ecuador de enero y a solo 18 días del cierre del mercado, el Deportivo sigue sin cerrar ni una sola operación, ni de entrada ni de salida. Este inmovilismo es difícil de justificar, más aún teniendo en cuenta las necesidades urgentes del equipo, que se encuentra al borde del descenso y sin alternativas confiables en el banquillo. Mientras otros equipos de Segunda División, incluso aquellos en la zona baja, han comenzado a reforzarse con movimientos más o menos acertados, el Deportivo permanece estancado.

El ejemplo del Eldense, rival directo en la lucha por la permanencia, ilustra a la perfección la diferencia de dinamismo. En su reciente partido contra el Eibar, el conjunto alicantino alineó a dos de sus nuevos fichajes, Collado y Masca. Este último, llegado desde el Oviedo, no tardó en justificar su incorporación marcando el gol que abrió el marcador. Aunque el Eldense terminó perdiendo, demostró una capacidad de reacción que contrasta con la apatía del Deportivo.

El inmovilismo de Soriano: ¿cuestión de incapacidad o de contactos?

Desde el inicio de la temporada, incluso el aficionado más despistado ha identificado dos prioridades claras: la necesidad de un mediocentro organizador y un delantero con garantías de gol. Sin embargo, hasta ahora, estas urgencias no se han traducido en movimientos concretos. Nombres como el de Ramón Terrats, mediocampista del Villarreal, o Iker Bravo, delantero con proyección, se han barajado en los medios, pero todo queda en rumores sin resultados tangibles.

El panorama no mejora cuando se analiza la situación de las salidas. La plantilla actual cuenta con 25 jugadores, muchos de los cuales apenas han tenido minutos en la primera vuelta. Futbolistas como Davo, Eric Puerto, Hugo Rama o Gauto parecen destinados a abandonar el equipo, pero la falta de movimientos entrantes también bloquea estas decisiones. La incapacidad de Soriano para gestionar las bajas y liberar fichas refleja una preocupante falta de planificación.

El balance del mercado de verano: ¿un anticipo de otro fracaso?

Los problemas actuales no son una sorpresa. El pasado verano, Fernando Soriano cerró nueve fichajes, de los cuales solo el portero Helton se ha consolidado como titular indiscutible. Otros refuerzos, como Obrador y Escudero, han tenido actuaciones irregulares, mientras que jugadores como Patiño han quedado relegados al ostracismo. Este historial deja en evidencia la incapacidad del director deportivo para identificar y asegurar jugadores que realmente marquen la diferencia.

El Deportivo no está solo en su lucha por la permanencia. Equipos como el Castellón, el Zaragoza o el Burgos han aprovechado el mercado invernal para reforzarse. Fichajes como los de Javi Martínez en el Eibar, Arriaga en el Zaragoza o Mimbacas en el Burgos demuestran que, incluso en situaciones complicadas, es posible moverse con rapidez y eficacia. La inacción de Soriano contrasta con estas gestiones, dejando al Deportivo como el único equipo de la zona baja que todavía no ha anunciado refuerzos.

La paciencia de la afición, al límite

La falta de reacción no solo afecta al rendimiento deportivo, sino también a la moral de una afición que ha sido testigo de la caída del club en los últimos años. Los seguidores del Deportivo, acostumbrados a un equipo competitivo y ambicioso en la era de Augusto César Lendoiro, ahora ven cómo la gestión de Fernando Soriano agrava una situación ya de por sí complicada. Las excusas basadas en limitaciones presupuestarias o la dificultad del mercado no son suficientes. Otros clubes, con recursos similares o incluso menores, han demostrado que la planificación y la determinación pueden marcar la diferencia. Es más, Soriano ni siquiera invirtió todo el dinero que el presidente Juan Carlos Escotet puso en sus manos.

El Deportivo necesita un cambio urgente

La gestión de Fernando Soriano ha llevado al Deportivo de La Coruña a un callejón sin salida. Con un equipo al borde del descenso, una plantilla descompensada y una afición cada vez más desesperada, la inacción no es una opción.

El club necesita tomar decisiones valientes, ya sea en forma de fichajes que den un giro a la temporada o de cambios en la dirección deportiva que traigan un nuevo enfoque. Cada día que pasa sin movimientos acerca al Deportivo a un destino que ni la entidad ni su historia merecen. Casi todo parece surrealista. @mundiario