La externalización como solución a los problemas
Laporta lo está intentando volver a hacer, pero esperemos que esta vez no venda como triunfo volver a salvar al club tras una mala gestión. El tema de las obras del Camp Nou sigue trayendo cola y otra promesa más incumplida. Y ya no sabemos cuántas van.
El problema es que ahora la directiva del Barcelona pretende, al no tener estadio, (ya que Montjuic en mayo empieza su gira de conciertos y el Nou Camp Nou no está terminado), llevarse el Clásico liguero fuera de las fronteras españolas, para venderlo al exterior y sacar rédito económico.
Con el permiso del Madrid. El Barcelona necesitaría, obviamente, el sí de Florentino para poder llevarse el Clásico por Europa adelante. Con la buena relación que hay entre directivas parece que este no será un problema.
La Liga se pronuncia. Javier Tebas ya ha dejado claro que, si el Real Madrid acepta, ellos no tendrían inconveniente en que se lleven el partido más grande de nuestro fútbol a otra capital europea.
¿Estadios? En teoría, los estadios que se barajan podrían ser Saint-Denis o Wembley, los cuales por cercanía y aforo estarían dentro de lo que podrían buscar las partes concernientes.
¿Y los aficionados? Sin duda el eslabón más débil de la cadena. Al igual que pasa con la Supercopa en Arabia Saudí, el dinero prima más que la opinión y el bienestar del que paga su abono religiosamente cada año. Los clubes en teoría buscarían la manera de ofrecer packs a su aficionados para que le saliese más rentable el viaje, pero las dos partes siguen saliendo perdiendo.
La plantilla del Barça se posiciona. El vestuario culé se ha posicionado sobre este tema y parece estar en contra de llevarse el Clásico fuera de España, dando mucho valor al calor de su afición y al sentir de sus aficionados.
Estadio Johan Cruyff. Otra de las opciones que se baraja si hay alguna negativa de sacar el Clásico fuera del país, es el estadio donde juega el Barça Femenino y el Barça Athletic. El campo más grande de Sant Joan Despí tiene una capacidad para seis mil espectadores, muy lejos de los aforos que suele haber en eliminatorias de Champions y la con la complejidad de ver donde meten a sus aficionados.
Vender como innovación una decisión obligada es otro palo de ciego que da la directiva azulgrana con Joan Laporta a la cabeza, el cual sigue haciendo enemigos allí donde va e inexplicablemente las cosas le siguen saliendo a pedir de boca. @mundiario